 Si los niños son el futuro de un pueblo, los ancianos son su memoria viva. Ellos tienen la experiencia, la sabiduría. Ellos vivieron la tragedia de la ocupación de su país y guardan en su retina las atrocidades cometidas en aquellos años, y la muerte de padres, hijos, esposos, hermanos, amigos... Y todavía, después de tantos años de soportar el clima caluroso y húmedo del sudeste indio, sienten la nostalgia del aire fresco y puro de los Himalayas acariciándoles el rostro. Muchos ancianos en los poblados de refugiados no tienen familia, están enfermos, tienen pocos recursos y algunos viven en unas condiciones de pobreza extrema. Necesitan ayuda. El cálculo que se ha hecho para cubrir las necesidades de un anciano es de 23 € al mes. ¿Quieres apadrinar y hacerte amigo de un anciano o anciana? Pulsa aquí para ir a su web
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