La vida monástica dentro del budismo
La vida monástica dentro del budismo
por Lobsang Tonden
1 “El simple hecho de pensar en seguir el camino del Dharma, comprometerse a vivir con
una moralidad pura y dejar un poco de lado las preocupaciones samsáricas, es el resultado
de haber acumulado gran cantidad de virtud en el pasado.
Por ello debe ser motivo de regocijo, ya que es una actitud muy valiente”... este fue uno de los primeros consejos que recibí de un monje occidental.
En el Shila Samyukta Sutra, el Buda dice:
Aquel con moralidad posee el mejor de los ornamentos,
Aquel con moralidad es roseado con perfume,
Aquel con moralidad posee el hogar de todo gozo…
Con estas palabras, el Buda deja muy claro que la
moralidad (Shila), es como un ornamento hecho de joyas
preciosas, ya que adorna a la persona que lo porta. Es
como un perfume, debido a que despide la agradable
fragancia de la virtud. Y es el hogar en donde se
encuentra toda satisfacción y gozo.
La vida monástica es maravillosa, pero es importante reconocer que no es un estilo de vida
que todos los individuos puedan y deban adoptar. El monacato existe para un pequeño
grupo de individuos que están atraídos hacia la idea de una vida totalmente dedicada al
Dharma a través de la renuncia a asuntos mundanos y por medio de esforzarse en seguir
una ética pura.
La moralidad trae consigo paz interna. El término Shila se traduce como moralidad o
disciplina ética; aunque la raíz etimológica es enfriar. Y se refiere a enfriar la confusión,
enfriar el apego y el aferramiento, el enojo, etc. Enfriar el fuego de los tres venenos
mentales. Cuando el Buda habló de ética o moralidad, se refería a evitar cualquier acción
dañina.
Dentro del budismo, llevar una conducta ética es algo básico, pero esta conducta no se
sigue nada más porque el Buda lo haya dicho. Un practicante se esfuerza por actuar conética después de haber analizado con lógica los resultados de sus acciones.
Además, para poder desarrollar la sabiduría y la compasión, es necesario primero enfriar la confusión por medio de la ética. La ética es el primero de los tres entrenamientos superiores descritos por el Buda, los cuales nos conducen a la cesación del sufrimiento y la insatisfacción.
Para poder desarrollar sabiduría, necesitamos concentración, y para poder desarrollar la concentración, necesitamos una base ética.
¿De dónde surgen los monjes?
En el famoso discurso del Dharmapada, el Buda comienza con los denominados versos gemelos afirmando que la mente es primaria y lo impregna todo.
Todos los estados encuentran su origen en la mente, incluidas las experiencias de felicidad y sufrimiento.
Y debido a que
todos compartimos el deseo de querer felices y dejar de sufrir, el Buda compartió su
experiencia e impartió las enseñanzas del Dharma para poder lograr dicho objetivo: ser
felices, abandonar las concepciones erróneas y lograr satisfacción duradera.
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La tradición budista surge en un contexto monástico, el mismo Buda fue un monje, y la
tradición monástica sigue siendo igual de importante hoy en nuestro mundo moderno que
hace 2,600 años, ya que es y ha sido la responsable de mantener y transmitir las enseñanzas
del Buda.
Sidhartha Gautama, también conocido como el Buda histórico, tuvo dos tipos de discípulos: Los Bikshus y los Upasakas. A los Bikshus se les conoce como monjes (o monjas, en el caso de las Bikshunis) debido a que su estilo de vida es parecido al de los monjes Cristianos. Renuncian a la vida en pareja y siguen ciertos votos incluyendo la forma de vestirse, de vivir y de comportarse. La palabra Bikshu es sánscrita y quiere decir mendicante, en un sentido más profundo se refiere a un mendicante de virtud, son aquellos individuos (hombres y mujeres) que han entrado a la Sangha monástica y que siguen las reglas de conducta marcadas en el Vinaya.
Por otro lado los Upasakas, son los discípulos laicos (y laicas) que siguen los denominados votos laicos.
Los votos monásticos pertenecen al primer nivel de votos dados por el Buda, los votos Pratimoksha. La palabra Prati se traduce como individual y Moksha quiere decir liberación.
De esta forma, los votos Pratimoksha son los votos que conducen a la liberación individual. Y dentro de este nivel, existen 8 tipos de votos:
- Votos por un solo día - Upavasa (en la tradición Tibetana serían los 8 preceptos Mahayana por 1 día)
- Votos de un laico - Upasaka
- Votos de una laica - Upasika
- Votos de novicio- Sramanera
- Votos de novicia - Sramanerika
- Votos de una monja aspirante – Sikasamana
- Votos de monja - Bhikshuni
- Votos de monje – Bhikshu
Estos 8 tipos pertenecen a la misma familia de votos, siendo los 3 primeros votos de personas laicas y los 5 restantes de individuos ordenados. El gran Atisha dice en su texto de Una luz en el camino: “De los votos de liberación individual enseñados por el Buda, los del monje puro totalmente ordenado, son los supremos”.
Su Santidad el XIV Dalai Lama del Tibet afirma que: “El florecimiento de las enseñanzas del Buda en un lugar en particular, está determinado por la existencia de monjes y monjas, así como de practicantes laicos y laicas. Por lo tanto la existencia de monjes y monjas, y la práctica del Vinaya, la disciplina monástica budista, es algo de suma importancia”.
También es importante tener muy claro, que dentro de la tradición budista uno toma votos
para vivir de una forma disciplinada. Para darle espacio y libertad a la mente, para así estar
libre de distracciones y seguir el camino hacia la liberación y la iluminación.
La palabra voto quiere decir promesa. Y se refiere a una promesa o compromiso ante el Buda,
los maestros del linaje y la sociedad, pero sobre todo se refiere a un compromiso con uno
mismo de seguir una cierta forma de vida.
Motivación
3 Tener una motivación o intención clara antes de solicitar la ordenación es algo crucial.
En
primera instancia, el deseo de ordenarse surge de la renuncia a las causas del sufrimiento.
Surge de una determinación espiritual de comenzar a conocer nuestra mente, para así poder
librarnos de los apegos y tratar de que nuestra mente vea las cosas de forma clara, tal y
como son. Lama Zopa Rimpoché dice que el objetivo de la práctica del Dharma es
transformar nuestra mente. Así que obtener herramientas y un espacio para la
transformación interna es una motivación excelente para pensar en ordenarse. Además de
tener una visión más equilibrada de nosotros mismos y de la realidad, y en última instancia,
liberarnos del samsara. Esto es lo que se conoce como renuncia, es la determinación de
comenzar a dejar de crear las causas del sufrimiento. Una vez logrado esto, con sabiduría,
podemos empezar a desarrollar la compasión hacia los demás.
Ven. Tenzin Palmo, afirma actualmente, la sociedad moderna promueve que la felicidad
depende de la adquisición y la satisfacción del deseo, y que en nuestros días el sexo y la
violencia están a la orden del día. Los recursos empiezan a escasear, la vida es muy atareada,
hay guerras y catástrofes. Y que en contraste con todo esto, la Sangha es un grupo de
monásticos que basan su vida en la renuncia, pureza, dominio de uno mismo y disciplina,
todo esto con la aspiración de reducir las necesidades externas y llevar una vida
internamente más sencilla.
“La práctica del Budadharma es un arte. Los monjes y las monjas son los artistas, y los materiales que utilizan como artistas son los cinco agregados de la forma, sentimientos, discriminación, formaciones mentales y consciencia. El arte consiste en brindar paz y armonía a estos cinco agregados para así poder ser capaces de ofrecer paz a los demás. La verdad, la belleza y el bien se encuentran en este arte.
Un buen
monástico es alguien hermoso, ya que personifica la bondad y la verdad”… así comienza Ven. Tich
Nhat Hanh una de sus charlas referentes al monacato en el occidente.
Existen diversas interpretaciones del Vinaya según las distintas escuelas. Por ejemplo, el
tipo de ordenación que sigue el budismo tibetano proviene de la escuela Mulasaravastivada,
en la que los monjes totalmente ordenados (Bikshus) siguen 253 votos.
En la tradición Pali o Theravada, que se basa en la tradición Stavira, los Bikshus siguen 227 votos. En mi opinión, los votos no deben de verse normas moralistas o juicios morales, sino lineamientos para dar un espacio interior y poder vivir en armonía.
Las tradiciones que se desarrollaron a partir del budismo Chino, siguen el Vinaya de la tradición Dharmagupta, el cual es en el único que actualmente existe la ordenación como Bikshunis o monjas totalmente ordenadas. Algunas monjas de otras tradiciones toman sus votos de Bikshuni en las escuelas que siguen este tipo de Vinaya.
El Vinaya
Las tradiciones monásticas budistas se basan y siguen las
mismas normas conocidas como Vinaya, con ciertas
interpretaciones distintas de algunos de los votos
dependiendo de la orden o escuela que hablemos. Aunque
prácticamente el Vinaya es el mismo en todas las ordenes
monásticas.
Vinaya es una palabra sánscrita que se traduce como
disciplina, y se refiere a una serie de enseñanzas en las que
se incluyen las normas de disciplina y conducta que siguen
los monjes y las monjas. En particular, estos votos tienen
la finalidad de controlar las acciones corporales y verbales,
y por ende, las mentales.
4 Para ordenarse en la tradición Mulasaravastivada, por lo general se sigue este proceso:
- Rabyung, que literalmente quiere decir aquel que renuncia a la vida laica. Alguien que ha tomado rabyung sigue los cinco preceptos básicos, con la diferencia de que toma el voto de celibato, tiene permiso de vestir los hábitos monásticos y el compromiso de seguir el consejo de su preceptor.
- Shramanera o Getsul, que se traduce como novicio. Se refiere a aquellos individuos que reciben el primer nivel de votos monásticos. Toman 36 votos que se pueden resumir en 10.
- Bhikshu o Gelong, que se refiere a los monjes totalmente ordenados que siguen los 253 votos marcados en el Vinaya.
Según la interpretación del Vinaya Mulasaravastivada, las Bhikunis o Gelongmas siguen 364
votos, aunque el linaje de estos votos nunca llegó a Tibet. En la actualidad un conjunto de
monjas con el apoyo de Su Santidad el Dalai Lama, están haciendo una investigación
profunda para ver si es posible introducir la ordenación de Bhikunis en la tradición tibetana.
Algunas personas se preguntan ¿por qué el Buda dio más votos a las monjas que a los
monjes? ¿Es esto un signo de discriminación? En mi opinión no, ya que el Buda fue el
primer (y el único hasta ahora) de los grandes iniciadores de algún movimiento religioso en dar
el mismo nivel de ordenación a hombres que a mujeres, dando ordenación de Bhikshus y de
Bhiskunis.
Y no nada más eso, sino que ha sido el único en aceptar la participación activa de las
mujeres en la Sangha y en las tareas espirituales. Aunque es cierto que culturalmente en
muchos países budistas hay una enorme diferencia entre monjes y monjas, esto no quiere
decir que en el fondo esto tenga una base doctrinal budista.
Hay que tener en cuenta de que cuando el Buda aceptó ordenar a mujeres, ya existía la
Sangha de Bhikshus, y las mujeres “heredaron” los votos ya establecidos, además de los
nuevos votos que surgieron con las dificultades presentadas a las monjas en la vida diaria,
ya que los votos aparecieron debido a dificultades que se presentaban a lo largo de la
formación de la Sangha, para así prevenir estas dificultades en el futuro, facilitar la
convivencia y asegurar la existencia de la Sangha monástica.
Para recibir el linaje de ordenación (esto quiere decir los votos que provienen desde el Buda hasta el
día de hoy), es necesario recibir los votos en una ceremonia de ordenación de manos de un
preceptor (maestro) que sea Bhikshu, que haya recibido el linaje válido de los votos y que
estén presentes en dicha ceremonia de ordenación al menos 4 monjes totalmente
ordenados (Bikshus) además del preceptor, dando un total de 5 Bhikshus como mínimo. Si
estos (y algunos requisitos extras que marca el Vinaya) no están presentes, se dice entonces el
linaje de los votos de ordenación no se transmite aunque se realice la ceremonia. Solamente
en el caso de Rabyung, se puede recibir de manos de un maestro o preceptor (aunque no estén
presentes más integrantes de la Sangha monástica).
Es importante saber que en algunos lugares hay ordenaciones supuestamente monásticas (es
decir practicando el celibato, la renuncia, etc.) pero que siguen sus propias normas. De acuerdo al
Vinaya, esto no se considera adecuado. El Buda dejó muy claro que nadie obliga a otros a
tomar los votos monásticos. También hay casos en los que individuos que no son monjes,
visten con los hábitos de monje, SS. el Dalai Lama ha dicho que esto no es correcto y que
no se debe hacer.
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Dentro del budismo tibetano hay ordenaciones monásticas con el voto de celibato en los
cuatro linajes u órdenes (Nyma, Sakya, Kagyu y Gelug). Y también hay lamas o maestros no monásticos
que se casan, ellos toman otro tipo de votos y generalmente se les conoce
como Ngagpas, pero no tienen la ordenación monástica.
El voto de celibato
De los 4 votos raíces que toma un monástico, el voto de celibato es uno de ellos.
¿Quién mejor que Su Santidad el Dalai Lama para dar una descripción precisa acerca del voto de celibato?
Quisiera citar literalmente lo que dice el Dalai Lama en su autobiografía “Libertad en el exilio”: -En relación a mi práctica espiritual personal, intento vivir mi vida aspirando al ideal del bodhisatva. Según el budismo, un bodhisatva es alguien que está en el camino hacia la iluminación y que se dedica por completo a ayudar a otros para que así se liberen de sus sufrimientos. La palabra bodhisatva puede explicarse por medio de separar las dos sílabas: bodhi y satva. Bodhi se refiere a la sabiduría o entendimiento de la naturaleza de la realidad. Y satva a alguien que está motivado por una compasión universal.
Así que el ideal del bodhisatva es la aspiración a practicar una compasión y sabiduría infinitas. Y para ayudarme en esta tarea, he escogido ser un monje budista. Existen 253 votos en el sistema monástico tibetano (364 para las monjas), y por medio de seguir estas reglas lo mejor posible, me veo libre de muchas distracciones y preocupaciones que se presentan en la vida.
Algunos de estos votos tienen que ver principalmente con reglas de etiqueta, como la distancia a la que debe caminar un monje detrás del abad del monasterio; otros tienen que ver con el comportamiento.
Pero los cuatro votos principales están relacionados con prohibiciones simples:
básicamente un monje no debe matar, no debe robar y no debe mentir acerca de sus logros
espirituales. Además de ser estrictamente célibe. Si un monástico rompe alguno de estos
cuatro, entonces deja de ser un monje y pierde sus votos.
A veces me preguntan si el voto de celibato es algo que realmente se desea seguir o si en la
realidad es posible seguirlo. Esta práctica no se refiere a simplemente a reprimir el deseo
sexual. Por el contrario, es necesario aceptar por completo la existencia de dicho deseo
sexual y transcenderlo por medio del razonamiento. Cuando se tiene éxito, el resultado
puede ser muy beneficioso para la mente.
El problema con el deseo sexual es que es un deseo ciego. Al decir “quiero tener sexo con esa
persona” es expresar un deseo que no está relacionado con el intelecto a diferencia del deseo
de “querer erradicar la pobreza”, el cual está relacionado con la parte intelectual. Además, la
gratificación que produce el deseo sexual solo puede dar satisfacción temporal. Tal y como
el gran erudito Indio, Nagaryuna, dice:
“Cuando sientes comezón, te rascas.
pero no tener comezón nunca
es mejor a cualquier cantidad de veces que te puedas rascar”
En lo personal, yo no veo distinción alguna entre mi práctica espiritual (religiosa) y mi vida diaria. La práctica espiritual es un trabajo de 24 horas, aunque temprano por la mañana es mi hora preferida para meditar y orar
6 Requisitos para ordenarse
Existen varios requisitos establecidos en el Vinaya para poder ordenarse. Algunos requisitos y recomendaciones previas a las que marque el Vinaya son:
- No tener deudas económicas
- No estar bajo cargos legales ni deber civiles (se refiere a no estar bajo el control explícito del gobierno).
- Cumplir con la mayoría de edad (en la tradición tibetana, el mínimo es de 20 años).
- Estar libre de enfermedades mentales severas.
Su Santidad el Dalai Lama recomienda a aquellos individuos que aspiran a ordenarse,
tengan un conocimiento del Dharma en general, de la tradición en la que desean ordenarse
y sobre todo el verdadero compromiso de poner todo esto en práctica. Además de haber
tomado refugio formalmente al menos cinco años antes de solicitar la ordenación.
La toma de refugio es uno de los requisitos indispensables para recibir los votos de monje.
Tomar refugio es una decisión voluntaria y personal. Se refiere a una actitud mental que
surge después de haber analizado nuestra situación actual, caracterizada por la
insatisfacción. De esta forma, decidimos orientar nuestra vida hacia una dirección correcta
que nos libere de esa insatisfacción. La dirección marcada por los Budas. Lama Yeshe solía
decir que la constante insatisfacción no es algo que debamos rechazar violentamente; sin
embargo, podemos actuar con habilidad. Esta habilidad consiste en cambiar de actitud, esto
es tomar refugio. Y aunque nuestra actitud hacia otras religiones debe de ser respetuosa en
todo momento, como practicantes tenemos que tener claro que nuestro refugio son el
Buda, el Dharma y la Sangha.
En la época del Buda, el permiso y el apoyo de los padres era importante si alguien deseaba
ordenarse, ya que esto influía en la estabilidad de la vida monástica del individuo.
Actualmente, debido a que en occidente carecemos de antecedentes budistas, muchos de
los padres de los aspirantes a monjes y monjas no aprueban la decisión de sus hijos de
ordenarse.
En estos casos hay que tener en cuenta que incluso el padre del mismo Buda se opuso a la
vida espiritual de su hijo. Es comprensible que padres occidentales no cuenten con
información suficiente sobre lo que es el monacato dentro del budismo y que por tanto, lo
vean como algo ajeno a ellos. En esos casos, algo muy útil sería que los padres de los
aspirantes a ser monjes o monjas conozcan o tengan contacto con algunos miembros de la
Sangha occidental.
La edad mínima para recibir los votos de monje
totalmente ordenado es 20 años. En el caso de los monjes
y monjas occidentales, quizás lo recomendable es tener un
mínimo de 24 o 25 años. Y a nivel general, no existe una
edad máxima para recibirlos, aunque esto depende de la
situación en la que se encuentre cada individuo y del
consejo de sus maestros.
Para recibir la ordenación, uno tiene que solicitarla a su o
sus maestros. Es importante tener en cuenta que el simple
deseo de ordenarse no es suficiente para recibir los votos.
Uno debe de tener el permiso y bendición de su o sus
maestros.
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Por todas estas razones, al tomar la decisión de ordenarse, es apropiado no precipitarse e
intentar generar un ambiente interno de confianza y respaldo, brindando la atención y el
cariño que sin duda los padres se merecen.
Aquel que aspire a ser monje o monja, no debe de tener deudas económicas pendientes o
mucho menos deudas atrasadas que no ha pagado. Este punto es muy importante tenerlo
claro. Ya que puede ser una gran distracción para el futuro monástico además de que es
importante comenzar con base ética lo más pura posible.
Como budistas, y en particular los monásticos, buscamos dejar de lado los intereses
mundanos y buscar un refugio interior. Ese refugio es la Triple Joya: el Buda, el Dharma y la
Sangha. De estos tres objetos de refugio, la práctica del Dharma es el refugio directo. El
verdadero refugio se toma en el corazón (la ceremonia es el signo externo de este refugio) y tomar
refugio es la puerta principal para entrar en el camino de la liberación.
SS. el Dalai Lama dice que para practicar el Dharma es imprescindible tener un
entendimiento lógico de la doctrina. Tenemos que tener claro lo que estamos haciendo y
por qué lo estamos haciendo. En especial aquellos individuos que son monjes y monjas y
que dedican su vida entera al Dharma; ya que la Sangha monástica es muy importante para
la estabilidad de la doctrina y por lo tanto tienen que esforzarse en seguir el ejemplo del
mismo Buda, que fue un monje. Nadie nos pide que nos hagamos monjes budistas, esta es
una decisión personal, y por lo tanto debemos actuar con el mínimo de ética que propone
la tradición budista, esto es, evitar las diez acciones no virtuosas e intentar esforzarnos en
no dejar que las emociones negativas como el apego o el enojo nos dominen.
Tradición y linaje
Al pensar en ordenarse, es de suma importancia conocer y definir la tradición en la que uno
desee ordenarse. Las enseñanzas del Buda (Budadharma), las podemos dividir en dos
grandes movimientos o tradiciones:
- La tradición Pali (Theravada)
- La tradición Sánscrita (Mahayana)
Estos dos movimientos, no son algo aislado el uno del otro, sino más bien la diferencia
radica en la motivación que cada uno tiene para poner en práctica las enseñanzas del Buda.
Ambas escuelas comparten los principios básicos, aunque se diferencian en el énfasis que
ponen en determinados aspectos de la enseñanza y en sus técnicas de entrenamiento.
Por ejemplo, la tradición Pali busca la liberación individual del sufrimiento, meta que
también busca en primera instancia la tradición Sánscrita y que afirma que es necesaria para
posteriormente poder alcanzar el estado de la budeidad.
A raíz de la expansión que tuvo el budismo, han surgido cinco tradiciones principales,
todas las cuales se practican en occidente.
Una de estas tradiciones, es la del budismo tibetano, a veces conocido como Vajarayana, el
cual es parte de la escuela Mahayana y tiene su origen en la tradición sánscrita del antiguo
monasterio de Nalanda en la India, sede de grandes yoguis del pasado como Nagaryuna,
Aryadeva, Vasubandhu, Padmasamvaba, por mencionar solo a algunos.
El budismo indo-tibetano surge a partir del siglo VII d.C. y a su vez se divide en cuatro órdenes que son Nyma, Sakya, Kagyu y Gelug. Dentro de estas, la orden Gelug surge a partir
de la tradición Kadampa del maestro Dipamkara Atisha posteriormente influenciada por el
filósofo del siglo XIV Lama Tsongkhapa. Esta tradición revitalizó muchos linajes del Sutra
(8)
y del Tantra, así como la tradición monástica del Tibet. Se le conoce como una orden
reformadora. Su Santidad el Dalai Lama se educó en la escuela Gelugpa, aunque en Dalai
Lama actual es maestro de las 4 órdenes del budismo tibetano.
Independientemente del movimiento, escuela u orden con la que tengamos conexión, es
crucial investigar y estudiar acerca de la misma antes de solicitar la ordenación.
Monjes occidentales en el Monasterio de Nalanda, en Toulouse Francia.
Ideas románticas del monacato
SS. el Dalai Lama también ha dicho: “Cada vez más y más personas, que no nacieron como budistas,
están manifestando el deseo de ordenarse como monjes y monjas. En ocasiones, se enfrentan a problemas
inesperados. Esto puede ser debido a que no tuvieron un entendimiento correcto de lo que conlleva la
ordenación o porque carecen del apoyo social o espiritual, el cual se toma por dado en sociedades budistas…
La ordenación no es algo que se deba tomar a la ligera. En la tradición del budismo tibetano, se intenta
considerar como un compromiso de por vida. La tradición budista en si misma no se verá fortalecida por el
simple hecho de incrementar el número de individuos ordenados. Más bien dependerá de la calidad de
nuestros monjes y monjas. Por lo tanto, aquellos que sinceramente deseen ordenarse, los invito a que
busquen una guía apropiada, motivación y apoyo”.
Las ideas románticas que se tienen sobre ser un monje por lo general no están de acuerdo
con la realidad. Algunas personas creen que por el simple hecho de ordenarse van a ser
automáticamente mejores personas y sus problemas van a desaparecer. Otras piensan que
siendo monjes se ganaran el respeto de otros. O quizás otros piensan que tomando los
votos de monje van a recibir un apoyo incondicional. Desafortunadamente en la realidad,
esto no sucede. Las gratificaciones de vivir como monje son internas y no externas.
El hecho de tomar la ordenación no te cambia de la noche a la mañana. Además, menos del
15% de la Sangha Occidental recibe algún tipo de apoyo, así que el apoyo económico para
los monjes y monjas occidentales es casi inexistente. Por lo tanto, uno tiene que buscar la
forma de mantenerse económicamente al menos por un par de años antes de recibir algún
tipo de apoyo. Con esto no quiero ser pesimista, sino presentar un panorama acerca de la
situación actual, con la esperanza de que en el futuro pueda cambiar y los monásticos
podamos recibir apoyo para vivir y estudiar en lugares que propicien la práctica.
Y como tampoco se cuenta con el total apoyo de la sociedad (ya que la vida de monje busca
ideales totalmente distintos a los de una vida común y corriente dentro de la sociedad actual), entonces es
necesario tener una gran fortaleza y determinación interior.
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La vida monástica no es un estilo de vida para aquellos que desean huir del mundo, ya que
de hecho, la vida de monje te hace enfrentar al mundo directamente, tanto al mundo
externo como al mundo interno, lo cual es sumamente práctico. Además de que en muchas
ocasiones, aunque tengas amigos y comunidad espiritual, te tienes que enfrentar solo los
problemas o situaciones difíciles.
Otras ideas románticas que se tienen es que uno se ordenará “ya que haya terminado sus
planes”, o “ya que haya vivido una relación de pareja exitosa” o “cuando mi situación
mejore”.
Efectivamente no dejar cosas sin resolver es importante así como intentar crear una
situación adecuada. Pero cuando un individuo realmente desea ordenarse, pone toda su
energía para lograrlo. Este es el mayor reto. Cuando pregunté a Lama Zopa Rimpoché si
era beneficioso ordenarme, Rimpoché me respondió: “Claro, ya que no sabes si te vas a morir
mañana”. Esto me ayudó a tomar prioridades en mi decisión acerca de ordenarme.
El simple deseo de querer ser monje no es suficiente. Si uno no construye las causas para
lograrlo, el resultado nunca va a llegar así pasen uno o cincuenta años.
Construir las causas
no es algo que sea fácil, sin embargo nada en el samsara es fácil. Lama Atisha solía decir:
“Las actividades en el samsara nunca tienen límite, por lo tanto, limiten sus actividades”, con esto nos
está diciendo que si realmente queremos ordenarnos, debemos de esforzarnos de corazón
en construir las causas para poder recibir los votos.
Muchas veces aplazamos la idea de ordenarnos una y otra vez, esto demuestra que nuestra
determinación no es demasiado fuerte y por lo tanto es conveniente esperar. Los
obstáculos internos son en realidad el mayor reto.
Conclusión
Debido a todo esto, podría concluir diciendo que el estudio y la práctica de Dharma es algo
que llena de satisfacción y da cierta paz interior que es difícil encontrar de otra forma. Esto
no quiere decir que la vida de monje sea fácil, esa paz y satisfacción es algo que hay que
ganarse con mucho esfuerzo y dedicación. Pero también tenemos que pensar
inteligentemente, ver todo esto de forma práctica y reconocer los beneficios de vivir una
vida ética siguiendo los votos monásticos y reflexionando en las desventajas del samsara;
realmente pensando esto de manera lógica y profunda.
Además, tener el apoyo de un maestro y compañeros de Dharma es algo imprescindible
para tomar y mantener la ordenación. Contar con el apoyo de un centro establecido o una
organización es importante, así como con los consejos de otros monjes y monjas con más
experiencia.
Espero que este escrito sea de alguna utilidad para el lector y encuentre en él algunas de las
respuestas a las muchas preguntas que surgen acerca de la vida monástica dentro del
budismo. Pido una disculpa por cualquier error que pueda haber.
Para aquellos occidentales interesados en la vida monástica, les recomendaría contactar con el IMI:
http://www.fpmt.org/imi/ así como leer la carta escrita por el Ven. Thubten Dhondrub, la cual pueden
pedir al monasterio de Nalanda, en Francia: http://www.nalanda-monastery.org/ o contactar con el
Proyecto Sangha Azteca.
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