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LOSAR 2016 - 2143

Categories: Noticias

LOSAR 2143 Año del Mono de Fuego

Durante esos días, va a tener lugar la bienvenida al Año 2143 del Mono de Fuego dando así por finalizado el año de la Oveja de Madera. La celebración del Losar, el Año Nuevo Tibetano, se celebra el martes 9 de febrero de 2016

El 8 de febrero. Shangpa Mönlam, la luna nueva señala el final del año de la Oveja de Madera.

Y, el día 9, tiene lugar la celebración del Losar, palabra tibetana que significa año nuevo. “Lo” significa año, edad y Sar quiere decir nuevo, fresco. Losar es el día festivo más importante de Tibet, Nepal y Bután. El espíritu general es de gran festejo, de purificación, de frescura y nuevo comienzo. Los lamas y demás practicantes se ofrecen katas entre sí con saludos de buenos deseos, augurándose prosperidad para el año entrante. Se dice que los tibetanos creen que en este día uno tiene que tener una gran bondad, ser generoso y acogedor. El carácter de la persona determinará cómo será a través de todo el año, por lo tanto, se requiere que todos estén con un estado de ánimo jovial y brillante par ser bendecidos todo el año. Se practicará el ritual de Guru Rinpoche, la ofrenda y la ceremonia del humo blanco que todo lo purifica.

 

 

Visto en: https://dskpanillo.org

Categories: Cursos/ Noticias/ Práctica

Las Seis Paramitas con el Venerable Lama Sönam SU APLICACIÓN SECRETA, INTERNA Y EXTERNA Iniciación de Amitayus

Este fin de semana, del 18 al 20 de diciembre, Enseñanzas sobre las Seis Paramitas y sus aplicaciones , por el M.V. Lama Sönam , e Iniciación de Amitayus. Toda la información aquí :http://www.sercholing.com/eventos.html#eventosonam

 

Muchas veces hemos recibido información, leído o escuchado enseñanzas sobre las 6 Paramitas: la Generosidad; la Auto-disciplina; laPaciencia; la Diligencia; la Meditación y la Sabiduría, pero pocas veces, tendremos la oportunidad de recibir enseñanzas tan profundas sobre las Paramitas y sus aplicaciones, gracias al Venerable Lama Sönam Wangchuk, extraordinario Lama, de una humildad y conocimientos profundísimos del Dharma.

Nos expondrá de forma amena, directa, sencilla y profunda, sus aplicaciones en nuestra vida diaria y en nuestro camino espiritual, tanto en el método como en el fruto último de su aplicación y practica, siendo una rara oportunidad para todo aquel que quiera conocer desde la experiencia y conocimiento de tan precioso Lama, el alcance de tan profundas enseñanzas, que sin duda, podrán traer a nuestras vidas, mayor bienestar, prosperidad, calidad de vida y alegría.

Centro Budista Vajrayana Serchöling Barcelona perteneciente a la Comunidad Budista Dag Shang Kagyu.
Bajo los auspicios de S.E. Kyabje Kalu Rinpoche y la dirección espiritual del M.V. Lama Drubgyu Tenpa.

Dirección: Passeig d’Amunt, 34, bajo local 1º, 08024 Barcelona
Teléfono:932 10 41 98
Pema-Chodron

Categories: Enseñanzas

Como no caer en nuestras própias trampas.

 

¿Qué es el Shenpa? Pema Chödrön nos dice que es una palabra tibetana y que en una primera traducción se podría decir que significa “apego”, pero ella nos dice que su maestro Dzigar Kongtrul, dijo que no usemos esa traducción porque es incompleta, y no roza siquiera la magnitud y el efecto que shenpa tiene sobre nosotros.

Tiene que ver con la forma en que nos quedamos enganchados… Bueno, quizás sea mejor que ustedes mismos lean la nota. Me gustó y me sirvió, espero que a ustedes también.

La leí por primera vez en el blog de Luis Pescetti quién subió un pdf con la entrevista escaneada, me tomé el trabajo de pasarla a texto, a continuación copio el resultado.

EL SINDROME SHENPA

Charla de Pema Chödrön

Learning to stay (Aprendiendo a quedarse), Setiembre 2002

Retiro en la Ciudad De Berkeley, Shamihala Center

(Original en inglés: http://www.shambhala.org/teachers/pema/shenpa3a.php)

(Texto extraído de: http://luispescetti.com/wp-content/uploads/2008/12/El-sindrome-Shenpa.pdf)

PARTE I

Voy a introducirlos a una palabra tibetana, si fuesen a los textos a buscar enseñanzas acerca de esto seguramente no encontraran ninguna a menos que hayan escuchado las enseñanzas grabadas de Dzigar Kongtrul Rinpoche, con quien estoy estudiando, o si bien escucharon mis charlas del yarne del año pasado -el retiro de invierno de Gamppo Abbey- Enseñé acerca de esto. Pero aparte de allí, pienso que no existen en otra parte. En realidad, si existen, pero la manera en que se las voy enseñar es mérito completo de Dzigar Kongtrul porque es él quien ha brindado muchas enseñanzas respecto de esto y continúe haciéndolo, y sus enseñanzas han ejercido una fuerte influencia en mi vida y en lo que enseño. Pero fundamentalmente en mi propia vida.

Esta es una enseñanza acerca de una palabra tibetana: shenpa. La traducción habitual de la palabra shenpa es apego. Si buscas en un diccionario Tibetano, encontrarás que su definición es apego. Pero la palabra “apego” no capta en absoluto su significado. Dzigar Kongtrul, dijo que no usemos esa traducción porque es incompleta, y no roza siquiera la magnitud y el efecto que shenpa tiene sobre nosotros. Si fuésemos a traducir shenpa será muy difícil encontrar una palabra, pero voy a darles unas pocas. Una palabra podría ser enganchados1 (hooked), como quedarnos enganchados.

Otro sinónimo para shenpa podría ser “ese sentimiento pegajoso2“. Siguiendo con la analogía que dimos anoche, la de tener cascaritas, de la picazón que les es propia y el rascarse, shenpa seria la picazón y la urgencia de rascarse. Así que, urgencia, es la otra palabra. La urgencia de fumar ese cigarrillo, de comer de mas, de beber un trago más, o de hacer lo que sea que constituyese nuestra adicción.

Aquí tenemos un ejemplo cotidiano de shenpa. Alguien te dice una palabra brusca y entonces algo en ti se tensiona, eso es el shenpa. Inmediatamente comienza a espiralarse un descenso de autoestima, o la culpabilización del otro, o la ira, denigrándote. Y si padeces de una adicción muy intensa, vas directamente en el sentido de la adicción para cubrir ese sentimiento desagradable que emergió cuando la persona dijo aquella palabra brusca. Se trata de cierta palabra brusca que te toma, te engancha. Alguna otra podría no afectarte, pero aquí estamos hablando de aquella que toca justo en ese espacio herido en esa llaga, eso es un shenpa. Alguien te critica o critica tu trabajo, tu apariencia, tus hijos y, shenpa: emergiendo siempre.

Gampo Abbey es una pequeña comunidad. Vivimos allí treinta monjes y monjas. Tienes una relación bastante íntima viviendo allí en la comunidad. Estas personas encontraron que en el comedor, alguien se sentaba a su lado y ellos podían sentir el shenpa por la sola razón de que esa persona se sentara a su lado, porque tenían alguna suerte de algo con esa persona. Entonces sentían eso cerrándose y ya estaban enganchados.

Si logras captarlo a ese nivel es muy operativo. Y tienes la posibilidad, tienes esa inmensa curiosidad de quedarte sentado en calma allí mismo en la mesa con esa urgencia de hacer lo habitual, de reforzar el hábito, puedes sentirlo, y jamás es nuevo. Tiene ese sabor particular en la boca, ese olor especial. Cuando comienzas a pescarle la punta, sientes que eso ha estado ocurriendo siempre

Generalmente, sin embargo, no lo captamos en ese nivel, en el que ese espacio abierto comienza a cerrarse. Estás abierto de corazón, de mentalidad, y entonces… erkk. Y en forma concomitante esa cualidad de quedar enganchado, o de tensión, o de cierre, o lo que sea… En su nivel más sutil yo lo experimento como una calidad de tensión. Entonces puedes sentirte como retirándote, separándote y efectivamente no queriendo quedarte en ese sitio.

Te hace sentir esa suerte de inseguridad fundamental subyacente a la experiencia humana y que es inherente a ella, en tanto estemos habituados a desear tierra firme bajo nuestros pies en un mundo cambiante, oscilante, impermanente, e ilusorio.

Entonces alguien dice aquello, que obviamente gatilla mi condicionamiento y todo lo que sigue posteriormente. No hemos de ir hacia la historia, hacia el porque ocurre, no es un autoanálisis del porqué, ni acerca del trauma que lo originó, ni nada. Es solo, “OH!”. Y te sientes ahí tensiónandote. En términos generales, lo más común es que lo adviertes cuando ya estas aliviado rascándote.

En el shenpa en si mismo, hay un estrechamiento que se produce involuntariamente, y una urgencia de moverse de allí de alguna manera habitual, la cual inicialmente se encuentra en la mente, consiste en algo que te dices a ti mismo respecto de la situación. Generalmente viene acompañado de ese sentimiento desagradable. En Occidente, es sumamente común, que en este punto te vuelvas contra de ti mismo: “algo anda mal en mi”. Quizás a este nivel sea incluso no verbal, pero ya está preñado de una pequeña gestalt, de un pequeño drama personal.

La mayoría de las veces no captamos esto. En primer lugar no captamos el shenpa en absoluto, hasta que comenzamos a escuchar enseñanzas al respecto y comenzamos a trabajar en ello, aunque lo hayamos estado abordando desde otras disciplinas. Pero las mas de las veces ya nos estamos rascando.

Quizás ya dijiste tu la palabra brusca o “No puedes comerte la ultima rebanada de pan”, que son solo palabras, pero están absolutamente cargadas… de pánico, en verdad. De la urgencia de salirse de ese lugar. Eso es todo lo que puedo decir. Salirse de esa inseguridad… llamémosle, de esa sensación desagradable.

La rascada es parte del shenpa, también, aunque ya hayamos avanzado en el movimiento. Todo es parte de una reacción en cadena que comienza con un tenso estrechamiento cuando dicen algo, o cuando dicen “ese” algo.

Lo que es muy interesante es que muy rápidamente comienzas a notarlo en otros. Estás en una conversación de trabajo con alguien. Su rostro está de alguna manera abierto y están escuchando, y dices algo -no estas muy seguro exactamente de que es, o quizás si, no tiene porque tratarse de algo brusco ni de nada en especial- pero adviertes que sus ojos se nublan. Su mandíbula se tensiona. O simplemente puedes sentirlos… sabes, sabes que has tocado algo. Estáis viendo su shenpa, y ellos pueden no haberlo captado en absoluto. Llegado a ese punto, de tu parte puedes seguir avanzando e ingresar dentro del shenpa con ellos, pero ya lo harás con ciento nivel de prajna (sabiduría), de esa tiara visión de lo que en verdad está ocurriendo, que no está involucrado con tu línea histórica ni con tu intento de mantener la tierra firme bajo tus pies. Ves aquello ocurriéndole a ellos.

Existe una especie de inteligencia básica que tenemos todos. Si eres realmente listo, y no estas tan atrapado en tu propio shenpa le brindarás de alguna manera, espacio a la situación, porque ya sabes que ellos ya han sido gatillados, ya están enganchados. Puedes verlo, en su mirada, en su lenguaje corporal, quizás no haya aun nada verbal. Y sabes que si intentas dejar claro algo que necesitas que ocurra en la oficina, intentas aclarar algo con tus hijos o con tu pareja, nada va resultar porque ellos se están cerrando. Se están cerrando por el shenpa: quedaron enganchados.

Tu parte en esto puede ser completamente inocente. No hiciste nada equivocado, pero reconoces lo que está ocurriendo. En la meditación Budista, esta es una situación en la que aprendes efectivamente a abrir el espacio. Un método es quedarte quieto y comenzar a meditar exactamente en ese punto, simplemente (lleva la atención a tu respiración quedate allí abierto con cierta curiosidad acerca de ellos y de apertura hacia ellos. Quizás debes cambiar de tema en ese momento o decir “¿Cómo te sientes al respecto? Y es posible que muy brevemente ellos digan “Bien… no hay problema”. Pero ahora ya sabes lo suficiente como para callarte la boca y quizás decir “Porqué no hablamos de esto a la tarde o mañana porque ahora no es el momento”.

Si se trata de alguien que es practicante, y está trabajando consigo mismo, como ocurre en el monasterio, entonces estamos en una situación maravillosa, porque todos están trabajando con lo mismo. No tienes que decir “Vi tu shenpa”, en cuyo caso probablemente, lo enfundaran sobre ti3. A nadie le agrada que se lo señalen particularmente.

Sin embargo algunos el comenzar te dirán “Cuando lo adviertas tócate la oreja o algo por el estilo” -a menudo las parejas hacen esto uno con el otro- y cuando lo vea en ti haré lo mismo. O si lo observas en ti mismo y yo no lo advertí, dame una pequeña señal así nos damos cuenta que probablemente lo mejor sea no continuar la discusión. No siempre te podrás dar el lujo de no continuar la discusión; pero al menos ya tienes algo de prajna, algo de clara visión no involucrada con el ego, acerca de lo que sanara la relación y abrirás el espacio.

El habito que es ego-fundado, es exactamente lo opuesto. Empeora las cosas. Esa es una definición de ego: aquello que hace que las cosas se pongan peor. Porque sientes una compulsión a tu estilo particular, de rellenar el espacio, y o bien insistirás en tu punto o según mi estilo querrás calmar las aguas, y a esa altura todo se pone peor, generalmente

De alguna manera, aprender como abrir el espacio, sin colocar dentro de la ecuación, ninguna forma particular de rascar la cascarita, es importante

Es por eso que veo al shenpa como una enseñanza tan útil. Hay un estrechamiento, una urgencia… una tendencia también. Esa tendencia te muestra que efectivamente tienes un montón de adicciones, que todos las tenemos. Está ese trasfondo estático de ligera incomodidad, de inquietud o aburrimiento. Entonces comenzamos a emplear cosas o comportamientos para aliviar esa incomodidad.

Algo como comida, o alcohol, o drogas o sexo, o trabajo, o compras, o lo que sea que hagamos, lo cual moderadamente seria un deleite, un disfrute. De hecho en la moderación se hace presente un profundo sentido del gusto, de la buena fortuna que significa que eso esté presente en tu vida. Pero en cambio esas cosas se vuelven imbuidas de una cualidad adictiva porque nosotros las investimos de poder a través de la idea de que nos brindarán bienestar, y de que eso removerá la incomodidad.

Nunca llegamos a la raíz, a la cual la otra noche me referí como “las cascaritas”. La raíz, en este caso, es que tenemos que experimentar efectivamente una incomodidad. Tenemos que experimentar la picazón. Tenemos que experimentar el shenpa y luego no llevarlo al acto.

Este asunto de no llevarlo al acto, yo lo denominaré “refrenamiento”. En las enseñanzas espirituales también se lo denomina “renuncia”. Esto es muy interesante porque en tibetano, la palabra equivalente a renuncia es shenluk y significa invertir e shenpa, ponerlo patas arriba. La Renuncia no es a la comida, al sexo, al trabajo, ni a las relaciones o lo que sea. Existe este termino: no apegado a esta vida, no apegado a las cosas mundanas. Esto no se está refiriendo a las cosas en sí mismas, se está refiriendo al shenpa. A lo que renunciamos, o aquello que refrenamos es el shenpa.

Renuncia, shenluk, significa invertir el shenpa, o sacudirlo. Lo más interesante es que no hay una manera de renunciar realmente al shenpa. Alguien te mira de cierta manera, o… enfrenta esto…, o escuchas cierta canción, o cierto olor, ingresas a cierta habitación, y ¡boom! Quedas especialmente apoyado sobre el trauma. Y sabes que no tiene nada que ver con el presente. Sin embargo está allí, es involuntario.

En las enseñanzas Budistas no se dice nada acerca de eliminar algo, sino que se trata ver con absoluta claridad y experimentar completamente el shenpa.

Si existe la voluntad de ver y vivir la experiencia con claridad, entonces el prajna comienza a encenderse. Es innato, en nosotros. La mente de la sabiduría es nuestro derecho natural por haber nacido. Está presente en cada ser viviente particular, hasta en la más pequeña de las hormigas. Pero los seres humanos son los que tienen la mayor oportunidad de acceder a ella.

Existe esta prajna (sabiduría) así que no debes sacarte de encima el shenpa. Todo comienza viendo la reacción en cadena de forma completa. Empleando un lenguaje moderno, podemos decir que existe cierta sabiduría que este basada en un deseo fundamental de totalidad (de plenitud), o de sanación, la cual no tiene nada que ver con el aferramiento ego. Sí tiene que ver, con el deseo de conectarse y vivir desde tu bondad básica, desde tu apertura básica, desde tu básica ausencia de prejuicios, desde tu básica ausencia de violencia, desde tu calidez básica. Desear vivir desde allí. Entonces comienza a emerger una fuerza mayor que el shenpa que detiene espontáneamente la reacción en cadena.

Aquellos de ustedes que han padecido o padecen adicciones intensas y se encuentran trabajando todo el tiempo con esa urgencia, con esa ansia, con esa intensa tendencia a hacer algo autodestructivo, saben que existe esa voluntad de saber exactamente que es lo que está ocurriendo. Entonces emerge esa voluntad de querer refrenar el siguiente trago, o bocado o lo que fuese.

Debe ser hecho de alguna manera en la que puedas asociarlo a una acción cálida y amorosa hacia ti mismo. Siendo amigable y tierno contigo mismo, porque si lo asocias con ponerte una camisa de fuerza, te preparas a ingresar en una lucha.

Si eres alcohólico, o si estas en recuperación, o eres un alcohólico recuperado, tu ya sabes que debes parar de beber. En tu caso un solo trago no te hace nada en términos de llevarte a cumplir con todo el ciclo. Hay diversos grados de cuanto has de refrenarte. Tiene que haber algo, algún patrón de hábitos que consolidan la ignorancia alrededor del shenpa, la ignorancia incluso de que está ocurriendo una reacción en cadena, la ignorancia del hecho de que te estas rascando, de ignorar incluso, el hecho de que te estas rascando, la ignorancia de que se está desparramando por todo tu cuerpo, la ignorancia de que estás sangrando hasta morir.

Tu sabes, cuando la adicción se vuelve realmente fuerte. A mi nuera… a los 35 años de edad le dieron dos meses de vida a causa de envenenamiento por alcohol, cirrosis hepática. Ella estuvo aquí la otra noche. Sobrevivió. está sobria. De esto hace ya cinco años. Pero ella tuvo que tocar fondo. Y ya les conté que estaba a punto de estallar como un globo. Ella tenia un color amarillo-verdoso, sus ojos eran de un color naranja intenso, y a pesar de ello no paraba de beber. La llevaba al hospital a que le drenaran el líquido, botellas, botellas y botellas de líquido, ni bien te permitían irse, llegaba a su casa y continuaba bebiendo.

Algunas veces las personas no salen nunca de allí. ¿Por qué hacemos esas cosas? Todos hacemos esas cosas no importa en que grado. ¿Por que? Es estúpido.

La razón es que lo hacemos porque imbuimos (investimos) ese trago, esa rascada de lo que sea, alivio, bienestar (confort). Para salimos de esa incomodidad básica, buscamos comodidad en algunas cosas, que con moderación pueden enriquecer nuestra vida, pero que quedan imbuidas de esa cualidad adictiva. Entonces aquello que podría brindarnos placer, el sabor, el aroma, cierta actividad, o lo que fuese, convierte nuestra vida en una pesadilla. Todos nosotros consumimos estos calmantes de síntomas de rápida acción.

A veces estamos dispuestos a morir con tal de conseguir el calmante de acción rápida. Eso fue lo que ocurrió (con mi nuera), tomaba esos tragos aun cuando su vida se estaba yendo de control y estaba muriendo. Pero cuando quedó paralizada y no podía moverse, y se llevaron a su niño, entonces cambió. Y ella tenia algunos amigos que estaban allí con ella y todo este asunto y eso también fue provechoso. En su caso AA fue su salvador. No funciona con todo el mundo pero en su caso fue su salvación.

Esa es la historia de como estas tan habituado y del patrón habitual de mezclar el veneno con la comodidad. Son la misma cosa. No tiene que haber sustancias de abuso, pueden ser solo palabras bruscas. Quizás jamás digas esas palabras, pero piensas en esos términos todo el tiempo.

PARTE II

Conversemos acerca de la mente crítica, esa mente es un shenpa principal. Todo comienza cuando ingresas a una habitación, o cuando alguien hace algo, y tú sientes este estrechamiento. Se está gatillando cierto tipo de patrón habitual. Tu ni siquiera estas pensando en esto, en absoluto, pero lo que básicamente está ocurriendo es que tu no quieres sentir eso. Se trata de cierto tipo de incomodidad profunda. Tu habito consiste en comenzar a disminuirlos, básicamente Criticándolos, como hacen las cosas incorrectamente, y con ello logras cierto tipo de satisfacción inflada. Ello te hace sentir que tienes la situación bajo control. Es un “aliviador” de síntomas de acción rápida. Por otro lado, cuanto más lo haces, mas comienzas a sentirte, simultáneamente, como si te estuvieses intoxicando.

Hay un cuento de hadas en cual había una princesa que ni bien comenzaba a decir palabras ruines, le saltan sapos de la boca. Y tu comienzas a sentir que eso está ocurriendo. Te estas intoxicando con tus propias tendencias de pensamiento. Y sin embargo, ¿Te detienes? No, no lo haces ¿Por qué? Porque asocias ese comportamiento con el alivio de ese sentimiento. Lo asocias, básicamente con comodidad. Ese es el síndrome shenpa.

Hablare de shenpa a experiencias positivas y de shenpa a experiencias negativas en la medltati6n. Si alguna vez has meditado antes de este fin de semana, podrás reconocerte en esto. Esta es la razón por la cual la palabra “apego” no se ajusta pare traducir shenpa. Como cuando decimos: “Se trata de apego, esa enseñanza es demasiado superficial”: Shenpa NO es superficial. está justo en el corazón del asunto, en las vísceras. Estamos menos inclinados a atacarnos. Vemos nuestro shenpa y hay cierto contento al verlo, mientras que cualquier otra palabra que he intentado emplear en la meditación la gente la emplea como una granada de fuego. Por alguna razón con shenpa, no sé por que, ocurre algo. ¡Oh… ahí esta! Quizás porque jamás hemos escuchado esa palabra antes. Pero parece ser útil.

La manera de reconocerlo es con una mirada cariñosa sin volverte contra ti mismo.

Existe el shenpa a una experiencia negativa y el shenpa a una experiencia positiva, en realidad existe shenpa para cualquier cosa. Digamos por ejemplo, tu estás meditando, y sientes cierto de tipo quietud, de calma, una sensación de bienestar. Quizás los pensamientos loan y venían pero no te engancharon, fuiste capaz de retornar, y no hubo ninguna sensación de tironeo. Luego de esa experiencia ten placentera: shenpa. “Lo hice bien, lo logre, así es como siempre debería ser, ese es el modelo”. El shenpa o bien construye arrogancia o bien pobreza mental, porque la siguiente sesión no tendrá nada que ver con esa.

La sesi6n siguiente, le “mala”, es aun peor, ahora que ya has tenido la ”buena” y has tenido shenpa a la “buena”. ¿Ven lo que estoy diciendo sobre el shenpa? En otras palabras, ¿hubo algo malo en mi experiencia de meditación? No, nada equivocado con ella, pero shenpa. Esto es lo que, como practicantes, debemos notar.

Luego tuviste la “mala”, la cual no es mala. Simplemente que te sentaste allí y estabas muy discursivo y obsesionado acerca de alguien en tu hogar o en tu trabajo, o acerca de algo que tenias que hacer, o estabas preocupado o había ingresado en cierto miedo o enojo. De cualquier manera que haya sido, estabas salvajemente discursivo, y estabas intentando cabalgar sobre ese caballo salvaje que se resistía a ser domado, y sentiste que fue una sesión de meditación horrible. Al final perdiste tu coraje, y el resultado fue malo, y tú eras malo por esa “mala” meditación. Y puedes sentirte desesperanzado.

Por esto es que la otra noche les conté aquella historia acerca de mi meditación, porque, de verdad, alguien como yo, como les conté, podría haber tomado la totalidad de mi vida, hace mucho tiempo atrás, sobre las bases de haber sido entrenada en “bien” y “mal”, esto es: se supone que ha de ser así y no asá. Pero desde el primer comienza, y 3 pesar de que me costo diez años comenzar a penetrar, siempre se me dijo “no te juzgues a ti misma”. No te dejes atrapar en el concepto “bueno”, “malo”, simplemente es lo que es.’..

Entonces tienes esta meditación que según tus estándares, es mala, y no es mala, es simplemente lo que fue. Pero entonces, el shenpa… Ahí es donde quedamos atrapados, ahí quedamos enganchados, ahí es donde se vuelve pegajoso. Empleando lenguaje budista, en tanto haya shenpa hay fortalecimiento del ego, consolidación del aferramiento al ego. En otras palabras, buena experiencia, el ego se fortalece; mala experientia, el ego se fortalece.

Ego es una palabra abstracta para nosotros, pero con shenpa, quizás podamos resonar mejor: Buena experiencia, el shenpa se fortalece alrededor de lo bueno, mala experiencia, -el shenpa se fortalece alrededor de lo malo.

¿Ven lo que estoy diciendo? Las cosas son simplemente como son. Deben haber oído esta expresión antes, y volverán a oírla nuevamente en el futuro.

Shenpa nos esta* dirigiendo hacia lo que en verdad significa “no estar apegado al mundo”. Esto no se refiere pera nade el mundo se refiere al shenpa. Quedar enganchado en imbuir las cosas de un significado que no es inherente a ellas. Nos brindan comodidad y luego desarrollas une cualidad adictiva.

Todo lo que tratamos de hacer es en verdad bueno e inocente, consiste en no sentir constantemente esa incomodidad. Pero entonces alguien nos dice “Bien, le manera de hacerlo es sintiendo esa incomodidad plenamente, completamente. Ve al momento presente y aprende a permanecer allí. Aprende a permanecer con la incomodidad, Aprende a permanecer con la tensión. Aprende a permanecer con la picazón. Aprende a permanecer con el “rascado”, donde sea que lo agarres, de manera que esa reacción de hábitos en cadena simplemente no dirija ya nuestra vida, y los patrones que no consideramos de ayuda, dejan de fortalecerse, y de hacerse más y más intensos.”

Esto es en verdad algo sutil, como les dije la otra noche “Cualquier cosa que emerja en la mente confundida o cualquier cosa fresca que emerja, es la esencia de la realización”, eso es el punto de vista básico. Entonces ¿Cómo sostenemos esa perspectiva, de que lo que sea que emerge es la esencia de la realización, junto con el hecho de que hay cierto trabajo por hacer? Shenpa es nuestra enseñanza mágica, nuestra practica mágica.

La tarea que tenemos frente a nosotros consiste solamente en comenzar a conocer, que nos estamos tensionando, o que ya quedamos enganchados. En la Abadía lo llaman de muchas formas, dicen, “Bueno a un nivel es un estrechamiento, a otro un quedar enganchado, y a otro… Generalmentecuando lo agarro” muchos dirán entonces “ya estoy todo tomado”. Últimamente lo estaban llamando el shenpa “todo tomado”. Y así es, generalmente cuando lo pescamos, ya estamos todos tomados.

Cuanto más temprano lo agarrás más fácil es trabajar con él, pero si lo agarrás cuando ya estás “completamente tomado”, está suficientemente bien. Difícil de interrumpir ese momentum (impulso), porque la urgencia es bastante fuerte cuando ya estas completamente tomado.

Algunas veces atraviesas todo el ciclo. Quizás a pesar de que ya te adviertes completamente tomado, continúas haciéndolo. La urgencia es tan inmensa, el ansia tan fuerte, la cualidad adhesiva es tan habitual, que básicamente (es así como la mayoría de nosotros lo experimentamos), sentimos que no podemos hacer nada al respecto.

Pero entonces lo que puedes hacer, después del hecho, es ir y sentarte en meditación, y rebobinar la historia, y ponerte en contacto con el original… Quizás comienzas con el recuerdo de la sensación de estar completamente tomado y luego te pones en contacto con ello. Entonces puedes ir hacia el shenpa retrospectivamente y eso es de gran ayuda. También el hecho de captarlo en pequeñas cosas, en donde el anzuelo en verdad no es tan grande.

En alguno de los lugares en los que estaba parando… He estado en infinidad de lugares y no recuerdo exactamente dónde fue, pero el hecho es que vi una caricatura en la cual había tres peces nadando alrededor de un anzuelo. Uno de los peces le decía al otro “El secreto es el no-apego”. Bueno esa es una caricatura del shenpa, el secreto es: no muerdas ese anzuelo.

La cosa sería, si pudieras pescarla en ese lugar en el cual la urgencia de morder el anzuelo es tan fuerte. Ya conoces a los peces, no aprenden. Siempre pensé acerca de esos que uno devuelve al agua, esos que acababan de cortarse la boca pero no murieron porque los retornamos, si aprendieran. Siempre pensé en ello. Bueno, en nuestro caso esperemos que cuando nos retornen al agua, aprendamos.

Estas enseñanzas al menos, nos ayuden e adquirir cierta perspectiva acerca de lo que está ocurriendo, una mayor perspectiva acerca de lo que está ocurriendo. Para el caso, podría tratarse de dos mil millones de diferentes tipos de picazón y setecientos mil millones de tipos de rascada, pero a todo esto lo llamaremos shenpa.

Esto es lo que los budistas quieren expresar cuando dicen: “No te quedes atrapado en el contenido, ve hacia la cualidad subyacente que te engancha, la cualidad pegajosa (adherente), la urgencia, el apego.” Yo pienso que la palabra “apego” no llega a captar lo que eso es.

En la meditación pueden esperar, ya verán, tener shenpa a una buena experiencia, y shenpa a una mala experiencia. Pero quizás esta enseñanza te ayude a verlo y a tener sentido del humor. Este es el primer peso: advertirlo o ver. Porque en realidad no pueden, no tienen base en donde permanecer si primero no ven.

También nos entrenamos simplemente en permanecer todo el tiempo. Como en las situaciones en las que se encuentran afuera, en la naturaleza, y simplemente se entrenan en permanecer. Y oh… ¿Estamos en silencio ahí? Si. Así que entonces, es un buen día para trabajar con esto. En el receso del almuerzo, cuando no estén conversando entre ustedes… entonces tendrán una oportunidad de advertirlo, probablemente, al menos un shenpa, quizás tantos que podrían llenar una libreta de anotaciones. Algo acerca de la comida, u otra persona que conozcan o que no conozcan, o mi charla,… o lo que sea. Quizás pueden ustedes sentir ese anzuelo.

En vez de quedar atrapados en la línea narrativa o en el contenido, tómenlo como una oportunidad de estar presentes con la cualidad “enganchadora”. Úsenlo simplemente como una oportunidad de practicar el permanecer, vale decir, permite que esa sea tu base, cualquiera que sea tu estilo. Quizás te guste la naturaleza y los pájaros y esas cosas, entonces ve a un sitio calmo y siéntate. Simplemente practica retornar al momento presente, retornar.

Si nos entrenamos para permanecer allí en donde es en cierto modo fácil y agradable hacerlo, entonces nos estaremos preparando para cuando ocurran las cosas “males”, como ser cuando estemos todos tomados.

Quizás lo tuyo sea querer sentarte justo en el medio de le gente, observar a la gente, entonces permanece presente mirando a la gente. Quizás a una persona a la vez, simplemente permanece presente. Simplemente practica retornar, y permanecer. Y luego con eso como tu base, quizás te sientas intrigado por verte a ti mismo…, (ishh) cerrándote o bajando una defensa involuntariamente, y entonces… simplemente ve eso.

¿Qué hacer con eso? En verdad, llegado a ese punto, oigamos que, simplemente permanece, míralo. Luego si sientes que tienes las herramientas o la habilidad para no seguir la reacción en cadena, simplemente ve al nivel de “rotúlalo pensando”. Sin huir por esa tangente, lo cual generalmente ocurrirá, especialmente, cuando has silenciado el diálogo interno, correcto? La conversación contigo mismo en términos de maldad y bondad, o de yo-bueno, yo-malo, ó ellos-malos, o esto correcto ó incorrecto. Entonces, liberate de los rótulos “correcto” e “incorrecto”, y de “bueno” y “malo”. Has de sostenerte permitiendo que esos rótulos partan, y simplemente regresas a la inmediatez de estar allí.

He introducido esta idea para que puedan reconocerlo. Y también los he introducido en lo que es refrenar el reforzamiento del shenpa. Reforzar el shenpa es hacer aquello que hago habitualmente, mi estilo particular de rascarme. Entonces es cuando la practica se vuelve en verdad interesante. ¿Qué haces cuando no haces lo que habitualmente, haces? Es como si quedases con esa urgencia mucho más cerca de tu cara, y con el ansia y el deseo de salirte de allí. Entonces estas mucho más en contacto con eso.

Si quieres pensarlo en términos de las tres erres, consiste en reconocer y refrenar, lo que significa simplemente no irse cuesta abajo, relajarse en el sentimiento subyacente, y luego algo llamado resolver, lo que significa que haces esto una y otra y otra vez. No es un asunto que se resuelve con un solo disparo. Es algo cuya resolución está en el futuro, tu sólo continua trabajando por esta vía.

Si tuviésemos que hacerlo solo una vez y listo, sería verdaderamente maravilloso. ¡Sería tan maravilloso!, porque todos nosotros podemos hacer esto un poco. Si tan solo tuviésemos que hacer esto un poco y listo oh, wow… Pero regresa. Porque durante mucho, mucho, mucho tiempo, nos hemos ido habituando a irnos de allí, y a reforzar efectivamente la urgencia y el estrechamiento, y a reforzar el hábito en esa situación. Y deshacer un hábito no es un milagro que se realice en una noche. Requiere de muchísima amable gentileza, y de muchísimo cálido reconocimiento. No irse cuesta abajo requiere de un montón de aprendizaje, de aprender como refrenar, y también requiere de mucha voluntad a estar presente.

Y lo haces una y otra y otra vez.

Durante el proceso aprendes mucho sobre la humildad… te ablandas enormemente. Como alguien dijo una vez, “Una vez que viste tu shenpa no te quedan más posibilidades de ser arrogante.” ‘

El truco está, en que el hecho de verlo, además de ablandarte y volverte humilde no se torne en auto denigración. Ese es el verdadero truco. Pero una vez que ves lo que tu haces, como quedas enganchado y como continuás el proceso y todo eso, no queda ya ninguna posibilidad de ser arrogante.Todo esto en cierta manera te ablanda. Te vuelve más humilde en el mejor de los sentidos, y también comienza a brindarte un montón de confianza en que en verdad posees ese guía sabio, como lo denominaba el Sogyal Rimpoche. Tu guía sabio es tu propia mente, el aspecto fundamental de tu ser, prajna, o naturaleza búdica o bondad básica, el cual comienza a activarse más y más, Y tu desde tu propia sabiduría, comienzas a dirigirte cada vez más hacia esa amplitud, a esa apertura y a esa in-habitualidad, pero esto no ocurre rápido.

Es muy útil recordar las cuatro erres, reconocer, refrenar y relajarse en la sensación básica, y luego tomar la decisión de continuar haciendo esto toda la vida, simplemente para continuar trabajando de esta manera con tu mente y tus emociones.

Hay un único shenpa, pero como ya habrán visto tiene diversos grados de intensidad. El fundamental, el shenpa raíz, es el que en el Budismo se denomina ego, ego-fijación. Lo experimentamos como este estrechamiento y en ese punto la absorción en uno mismo (el ensimismamiento) se vuelve muy fuerte. Luego todas las ramificaciones del shenpa son, todas ellas, diferentes estilos de rascarse.

1 N. del T. “sticky”: pegajoso, adherente.

2 N. del T: hooked: término que se emplea para el pez que queda enganchado en el anzuelo

3 (In which case, they’d probably sock it to you.)

juan manzanera09

Categories: Enseñanzas

por Juan Manzanera

http://www.escuelademeditacion.com/lecturas/maestro.htm

No existen maestros si no hay discípulos. De modo que hablar de un ser especial, único y sobrenatural que te va a guiar hacia un estado de trascendencia es solamente consecuencia de asumir el rol de discípulo. No importa mucho si existen seres así, lo que importa es que tú creas que existen y que hayas puesto tu fe en algún ser humano en concreto. Pueden haber errores y elegir el maestro equivocado, pero por eso es preciso observar cuidadosamente y cuestionar al candidato a tu maestro.

Lo cierto es que tener un maestro es una tarea personal, una decisión interna de ser discípulo. No es una persona evolucionada y distinta quien te lleva a la iluminación sino tu actitud y tu forma de relacionarte con aquel al que has atribuido el rol de tu maestro. Lo de menos es que tu maestro sea alguien, esté iluminado o lo que sea. Lo crucial es que sepas ser un discípulo.

Necesitamos un maestro porque vivimos adheridos a la comodidad y el bienestar social; pero no es muy distinto a cuando de pequeños nuestros progenitores nos obligaban a ir a la escuela. Si por nosotros hubiera sido, nos habríamos pasado el día jugando. Ellos con más visión y una mayor perspectiva del futuro no obligaron a hacer algo que simplemente iba contra nuestra naturaleza. Lo mismo hace el maestro, sin él jamás abandonaríamos la dependencia del mundo sensorial ni tendríamos la oportunidad de abrirnos a conocer nuestra realidad más profunda. Pero para que uno sea capaz de escuchar su voz y su dirección antes tiene que atribuirle ciertos poderes y cualidades. Esta atribución es ser discípulo.

Como con todas las necesidades, el gran peligro es convertirla en dependencia. Hacerse dependiente es vivir la vida a expensas de otro, es volverse incapaz de actuar y funcionar bien sin la presencia o estimulación del otro. Un sujeto muy dependiente de su maestro no puede desvincularse de él y llena su vacío personal con la imagen del maestro. Por el contrario, necesitar un maestro en el camino espiritual no significa que pierdas tu individualidad, autonomía, responsabilidad y capacidad de decisión.

Hay numerosas personas que viven con el malentendido de que la relación perfecta con el maestro debe ser una forma de dependencia. El error fundamental es olvidar que asumir el rol de discípulo significa tomar ciertas responsabilidades y decisiones. No hay lugar para dependencias, decides respetar a esa persona que te complementa en el rol y verle como un guía haga lo que haga, y escuchar sus instrucciones como formas de iniciación. El énfasis no se halla en el maestro.Si confundes la devoción con la dependencia estarás creando serias interferencias en tu proceso. Muchas personas, por su rasgo de carácter se sienten atraídas por personalidades dominantes, carismáticas o simplemente muy seguras de sí mismas. Para ellos es fácil caer en la dependencia, son personas que no tienen problemas en encontrar maestros y se sienten dichosos poniéndose en manos de otros. En otro extremo, hay temperamentos completamente independientes que valoran la autonomía y quieren vivir tomando sus propias decisiones. Son individuos que jamás se acercarían a un maestro o algo similar y que rechazan frontalmente la más mínima sospecha de sumisión.

La interpretación de la relación con el maestro como una forma de dependencia perjudica a ambos tipos de personas. A los primeros porque les impide madurar, se quedan estancados y no aprenden nada del maestro; se mantienen en una actitud infantil y sumisa, y nunca avanzan. En cuanto a los segundos, el malentendido hace que se pierdan la oportunidad de recibir inspiración y traspasar la visión limitada de su existencia. La mala enseñanza y su propagación, les lleva a pensar que tener un maestro es una especie de anulación de su persona y una negación de sí mismos, con lo cual jamás se acercan a nadie con esas características. Conozco muchas personas con un gran potencial espiritual que jamás se acercarán a ningún maestro debido a la difusión de esta interpretación de la relación. Este es un asunto delicado. También he visto a personas muy libres y responsables, obligándose a ser sumisos y dependientes sólo porque algún guía espiritual les dio a entender que eso es la relación ideal con el maestro. Gente que ha acabado con una gran frustración y desconsuelo.

La razón fundamental por la que necesitamos un maestro es que solamente llegando a experimentar con conciencia nuestro dolor más arraigado y sutil, nuestro sufrimiento más íntimo, podemos avanzar espiritualmente. Esto es algo que solos nunca vamos a hacer. Únicamente permitiremos que nos lleve hasta allí a una persona en la que confiemos plenamente. Ese el papel del maestro.

Lo demás son dependencias. A menudo como discípulos, la gente desplaza y proyecta en el maestro cualidades deseables e idealizadas; luego, suponen que con un poco de trabajo y dedicación podrán adquirir esas cualidades. Sin embargo, con tales planteamientos están abocados al fracaso y la decepción. Por una parte, el desplazamiento y la proyección les impiden percatarse de que esas cualidades están en sí mismos. Todo eso que atribuyen al maestro lo tienen pero no sólo no lo pueden ver sino que además lo ponen en otra persona externa, con lo cual refuerzan su ceguera sobre sí mismos. Por otro lado, esta negación de sí mismos y la represión que esto implica les resta una gran energía con lo cual no tienen fuerza para la expresión sana de su ser, y su proceso transformador resulta lejano e inalcanzable. En consecuencia, esperan que el maestro se haga cargo de ellos y de su evolución, viven en un perpetuo engaño a sí mismos y se olvidan del trabajo que sólo ellos pueden realizar.

También conviene señalar algunos miedos que hacen muy difícil asumir la posición de discípulo. Son condiciones internas que se mantienen a nivel inconsciente y que difícilmente reconocemos. Así, muchos sienten miedo a que la relación les lleve a perder toda su energía vital o su voluntad, con lo cual nunca acaban de hacer una entrega incondicional. Otros, tienen miedo a desintegrarse, desaparecer como individuos o perder las referencias. También hay quienes tienen miedo perder la libertad personal, la individualidad y la identidad. Asimismo, muchas creencias inconscientes adoptadas culturalmente impiden la apertura a un maestro y recibir su ayuda; por ejemplo, la creencia en nuestra sociedad de que nadie te va a dar nada gratuitamente o que siempre todo el mundo se va a aprovechar de ti.

Dicho todo esto queda claro que, en primer lugar no puedes tener maestro si no eres un discípulo antes, aunque hayas conocido a muchos lamas y maestros. No puedes ser discípulo si no asumes la responsabilidad de tu proceso espiritual. No puedes asumir tu responsabilidad si crees que las causas de tu desarrollo están fuera y en poder de alguna persona. No puedes recibir los beneficios de otras personas más evolucionadas que tú si no permites que lleguen a desenmascararte y te defiendes tras tus miedos.

Elegir un maestro puede ser más sencillo de lo que parece. A menos que seas una de esas personas que tienen como carta de identidad tener un maestro iluminado. (No hace mucho me encontré con alguien así, sin conocerle de nada, lo primero que me dijo cuando se presentó fue: “Hola, me llamo Pedro y soy discípulo de un maestro iluminado”. No quedaba claro si el importante era él o la existencia de un gran ser).

Como decía, si has entendido que necesitas ser un discípulo puedes encontrar fácilmente un maestro. Se trata simplemente de empezar respetando a todos a los demás porque todos te pueden enseñar algo. Luego, si ves a alguien que se enfada menos que tú tómale como maestro en paciencia, si ves a alguien que ama más y tiene más compasión que tú tómale como tu maestro en altruismo, si ves a alguien más feliz que tú tómale como maestro en simplicidad, si ves a alguien con más paz interior que tú tómale como maestro en sabiduría, etc. En el proceso, puede suceder que avances más que alguna de estas personas, entonces, humildemente agradécele su aportación a tu proceso espiritual y sigue hacia delante. Eso sí, siempre habrá sido tu maestro y siempre deberás guardarle en tu corazón.

Hay un pequeño detalle. Es particularmente valioso que la relación con esa persona te incite y te motive a cambiar. Dicho de otro modo, es mucho más efectivo si esa persona que tiene la cualidad que buscas posee la virtud de provocarte el deseo de obtenerla. Lo ideal es que quien elijas como maestro, no simplemente tenga unas cualidades y puedas aprender de su comportamiento sino que además, el contacto con él o ella te despierte un anhelo intenso de poseer esa cualidad. Entonces tienes todas las posibilidades de beneficiarte plenamente.

Lo primordial de esta relación es que consideres de máxima importancia la aportación que este ser está haciendo a tu vida. Esto es, necesitas llegar a ver que sus defectos y lacras resultan descoloridos e irrelevantes frente a lo que aprendes gracias a él o ella. El crecimiento que te aporta es tan importante que te lleva a desechar cualquiera de sus defectos. Esta actitud, visión y perspectiva es esencial en el rol de discípulo. Luego, a esto se añaden otras básicas como el respeto, la fidelidad, el afecto o las muestras de gratitud.

En otro nivel más profundo (que requiere más exigencias a la hora de tomar a alguien como maestro) también puedes intentar la práctica de ver a este ser como una manifestación de la máxima plenitud humana. Esto es, después de haber comprendido el poder de percibir la realidad última en un ser humano en el mundo, eliges hacerlo con tu maestro. Es una resolución que asumes de un modo irreversible, por la cual decides interpretar todos sus comportamientos como manifestaciones de la plena realización humana. Haga lo que haga sientes y entiendes que es la conducta de un gran ser. Esta es la práctica más sublime que existe, y sin extenderme en los inmensos beneficios que tiene, es el método más rápido y potente de trasformación interior.

Por último, tal vez, tú prefieras los maestros de título y trono, pero no deberías olvidar que si convivieras con cualquiera de ellos no le verías muy diferente de tu vecino, tu compañero de oficina o el cura de tu parroquia. Ya lo dice un refrán tibetano: intenta vivir bien lejos de tu maestro porque de lo contrario empezarás a verle lleno de defectos. Y es que, todo está en tu mente.

Juan Manzanera es profesor de meditacion, y psicoterapeuta, practicante budista hace más de 20 años, fue monje completamente ordenado en el monasterio de Nalanda (India).

DzongsarKR02

Categories: Enseñanzas

por Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche

Para el maestro Dzongsar Jamyang Khyentse, no es la ropa que usas, ni las ceremonias que realizas ni la meditación que haces. No es lo que comes ni lo que bebes, tampoco es con quién tienes relaciones sexuales. Sino que se trata de comprender y estar verdaderamente de acuerdo con los cuatro descubrimientos fundamentales que hizo el Buda bajo el árbol Bodhi, y si así lo haces, puedes considerarte Budista.

Una vez, viajando en avión, estaba sentado en el asiento del medio en la fila del centro en un vuelo trasatlántico, el hombre sentado a mi lado, tratando de ser amigable, viendo mi cabeza afeitada y mi camiseta burdeo, supuso que yo era Budista. Cuando sirvieron la comida, en un gesto de amabilidad me ofreció pedir comida vegetariana para mí. Habiendo asumido – correctamente – que yo era Budista, también asumió que no como carne. Ese fue el comienzo de nuestra conversación. El vuelo era largo, así que para aprovechar el tiempo, nos pusimos a hablar de Budismo.

Con el tiempo me he dado cuenta que generalmente las personas asocian el Budismo y los Budistas con cosas como paz, meditación y no violencia. De hecho muchos piensan que los hábitos azafranes o burdeos y un rostro sonriente es todo lo que hace falta para ser Budista. Como Budista que soy, me enorgullezco de esta reputación, en especial lo que se refiere a la no violencia, que es algo muy raro en estos tiempos de guerra y violencia, y en particular, violencia religiosa. En el curso de la historia de la humanidad, la religión pareciera engendrar brutalidad. Incluso en la actualidad, la violencia religiosa extrema domina las noticias. Sin embargo, pienso que puedo decir con confianza que hasta el momento los Budistas no nos hemos deshonrado a nosotros mismos. La violencia jamás ha tenido un lugar en la difusión del Budismo.

Con todo, como Budista, también me siento un poco descontento cuando el Budismo se asocia con nada más que el vegetarianismo, la no violencia, la paz y la meditación. El príncipe Siddharta, quien sacrificó todas las comodidades y lujos de la vida palaciega, debió haber estado buscando algo más que sólo tranquilidad y arbustos cuando salió para descubrir la iluminación.

 

Suele suceder que nos encontramos con personas que nos preguntan ¿Qué es lo que hace que pueda decirse que una persona es Budista? Esta es la pregunta más difícil de responder. Si la persona está realmente interesada, una respuesta completa requiere mucho más que una simple conversación durante la cena, y por otra parte, las generalizaciones pueden llevar a malos entendidos y a generar confusión.

Supongamos que le damos la verdadera respuesta, la respuesta que apunta a las bases mismas de esta tradición de más de 2.500 años. Se es Budista si se aceptan los siguientes cuatro hechos:

 

Todas las cosas compuestas son impermanentes.
Todas las emociones son sufrimiento.
Todas las cosas carecen de existencia inherente.
Nirvana está más allá de los conceptos.

Estas cuatro afirmaciones, señaladas por el mismo Buda, se conocen como “los cuatro sellos”. Tradicionalmente, la expresión “sello” se refiere a una especie de marca o distintivo que confirma la autenticidad. Aun cuando se considera que los cuatro sellos abarcan todo lo que conlleva el Budismo, las personas no parecen querer escuchar sobre ellas. Sin una explicación más detallada, en muchos casos sólo sirven para desanimar sin inspirar un mayor interés en quien realizó la pregunta. Cambia el tema de la conversación y ese sería el fin del asunto anterior.

 

El mensaje que contienen los cuatro sellos es para ser entendido literalmente, no metafóricamente ni místicamente, y es para ser tomado seriamente. Pero estos sellos no son decretos ni mandamientos. Al reflexionar un poco nos damos cuenta que no tienen nada de moralista o ritualista. No se dice nada acerca de conductas buenas o malas. Podríamos decir que son verdades seculares basadas en la sabiduría, y la sabiduría es la principal preocupación de un Budista. La moral y la ética son secundarias. Fumar un cigarro y tontear un poco no impiden que una persona pueda ser Budista. No obstante, esto no significa que tenemos licencia para hacer lo que queramos o para que seamos inmorales.

 

A grandes rasgos, la sabiduría proviene de una mente que posee lo que los Budistas llamamos “correcta visión”. Pero no es necesario que uno se considere Budista para tener correcta visión. En último sentido, es esta visión la que determina nuestra motivación y nuestra acción. Es la visión la que nos guía en el camino del Budismo. Si podemos adoptar conductas sanas además de los cuatro sellos, eso nos hace ser mejores Budistas. ¿Pero qué hace que una persona no sea Budista? Si no puedes aceptar que todas las cosas compuestas o fabricadas son impermanentes, si crees que existe alguna clase de sustancia esencial o concepto que es permanente, entonces no eres Budista.

 

Si no puedes aceptar que todas las emociones son sufrimiento, si crees realmenteque algunas emociones son sólo placer y nada más, entonces no eres Budista.

Si no puedes aceptar que todos los fenómenos son ilusorios y vacíos, si crees que ciertas cosas existen de manera inherente [por sí mismas, independientemente],entonces no eres Budista.

Y si piensas que la iluminación existe dentro de las esferas del tiempo, el espacio y el poder, entonces no eres Budista.

Entonces, ¿qué hace que seas Budista? Puede que no hayas nacido en un paísBudista o en una familia Budista, puede que no uses hábitos de monje ni que te afeites la cabeza, puede que comas carnes y seas fan de Eminem y Paris Hilton. Eso no significa que no puedas ser Budista. Para poder ser Budista, tienes que aceptar que todos los fenómenos compuestos son impermanentes, que todas las emociones son sufrimiento, que todas las cosas carecen de existencia inherente, y que la iluminación está más allá de los conceptos.

 

No es necesario estar constante e incesantemente recordando estos cuatro sellos.
Pero ellos deben residir en tu mente. Cuando caminas durante el día no andas recordando a cada rato tu nombre, sin embargo, cuando alguien te pregunta cuál es tu nombre, lo recuerdas instantáneamente. No hay dudas en tu respuesta.

Cualquiera que acepte estos cuatro sellos, aun independientemente de las enseñanzas de Buda, aun cuando nunca haya escuchado el nombre del Buda Shakyamuni, puede considerarse que está en el mismo camino que él.

La belleza lógica de los cuatro sellos

Consideremos, por ejemplo, la generosidad. Cuando recién empezamos a realizar el primer sello – la impermanencia -, vemos todo como transitorio y sin valor, como si todo fuera parte de un paquete de donación en el Ejército de Salvación. No tenemos necesariamente que dar y deshacernos de todo, pero no tenemos apego ni aferramiento a las cosas. Cuando reconocemos que nuestras posesiones son todas
fenómenos compuestos impermanentes, a los que no podemos aferrarnos por siempre, la generosidad ya está prácticamente casi lograda.

Al entender el segundo sello, es decir, que todas las emociones son sufrimiento, vemos que el avaro, el yo, es el principal responsable, proveyéndonos con nada más que una sensación de pobreza. Por tanto, al no apegarnos ni aferrarnos al yo, no encontramos razón alguna para aferrarnos a nuestras posesiones, y entonces ya nosufrimos más de avaricia. La generosidad se transforma en un acto de alegría.

Al realizar el tercer sello, que todas las cosas carecen de existencia inherente, reconocemos la inutilidad del aferrarse, porque cualquier cosa a la que nos aferremos, carece de naturaleza verdaderamente existente. Es como si tuviéramos un sueño donde estamos repartiendo un billón de dólares a la gente que pasa en la
calles. Puedes dar generosamente porque es un “dinero de sueño o soñado” [irreal, ilusorio], y aún así eres capaz de obtener diversión de esa experiencia. La generosidad basada en estas tres visiones, inevitablemente nos hace darnos cuenta de que no hay una meta. No es un sacrificio que soportamos con el fin de obtener reconocimiento o para asegurarnos un mejor renacimiento.

La generosidad sin estar etiquetada con un precio, sin expectativas o límites, nos permite vislumbrar la cuarta visión o sello, que es que la liberación, la iluminación, está más allá de los conceptos.

 

Si midiéramos la perfección de una acción virtuosa, tal como la generosidad, según estándares materiales – cuánta pobreza logra eliminar -, nunca podemos alcanzarla perfección. La pobreza y los deseos de las personas pobres son infinitos. Incluso los deseos de una persona adinerada son infinitos; de hecho, los deseos de los seres humanos nunca pueden ser satisfechos completamente. Pero según Siddharta, la generosidad debe ser medida por el nivel de apego que uno tiene a aquello que se está dando y al “yo” que lo está dando. Una vez que haz reconocido que el yo y todas sus posesiones son impermanentes y que no tienen una naturaleza verdaderamente existente, tendrás desapego, y esa es la perfección de la generosidad o una generosidad perfecta. por esta razón, la primera acción que se incentiva en los sutras Budistas es la práctica de la generosidad.

Un entendimiento más profundo del karma, la pureza y la no violencia.

El concepto de karma, también cae dentro de estos cuatro sellos. Cuando se reúnendeterminadas causas y condiciones, y no hay obstáculos, las consecuencias o efectosse producen. La consecuencia es karma. Este karma es acumulado a través de laconciencia – la mente, o el yo -. Si este “yo” actúa con ira o agresividad, se generakarma negativo. Si un pensamiento o acción es motivado por amor, tolerancia, y eldeseo de que los demás sean felices, se genera karma positivo.

No obstante, la motivación, la acción y el karma resultante son como un sueño, una ilusión. Trascender el karma, positivo y negativo, es nirvana. Toda acción así llamada positiva, que no esté basada en estos cuatro sellos, es sólo rectitud o virtud; pero no es en un sentido último, el camino de Siddhartha. Aún si dieras de comer a todos los seres hambrientos del mundo, si actúas en completa ausencia de estos cuatro sellos, entonces sólo será una semilla positiva, pero no el camino a la iluminación. De hecho puede suceder que haya sido un acto recto dirigido a alimentar y fortalecer el ego.

Es debido a estos cuatro sellos que los Budistas pueden practicar la purificación. Si uno piensa que se ha manchado con karma negativo o que es débil de carácter o “pecador”, y se frustra por ello, el pensar que esos obstáculos que siempre entorpecen el camino de la realización, entonces uno puede encontrar consuelo en saber que ellos son compuestos y por tanto impermanentes, y por lo mismo, purificables. Por otra parte, si uno siente que carece o le falta habilidad o mérito, puede encontrar consuelo en saber que el mérito puede ser acumulado mediante la realización de actos positivos, porque la falta de mérito es impermanente y por tanto, modificable.

 

La práctica Budista de no violencia, no es simple sumisión acompañada de una sonrisa o una actitud dócil. La principal causa de la violencia es el aferramiento que uno pueda tener por una idea extrema, tal como la justicia o la moralidad.

Esta fijación, generalmente proviene de un hábito de mantener visiones dualistas, tales como bueno y malo, feo y hermoso, moral e inmoral. La inflexible creencia de superioridad moral de uno mismo, consume todo el espacio que podría permitir la empatía hacia los demás. Se pierde la sanidad. Al comprender que todas estas visiones o valores son compuestos e impermanentes, tal como lo es la persona que los sostiene, la violencia es abandonada y dejada a un lado. Cuando no tienes ego, no tienes aferramiento a un yo, jamás hay razones para ser violento. Cuando comprendemos que nuestros enemigos están bajo la poderosa influencia de su propia ignorancia y agresividad, cuando comprendemos que están atrapados en
sus hábitos, se hace mucho más fácil perdonarlos por sus molestos comportamientos y acciones. De manera similar, si una persona de un hospital psiquiátrico nos insulta, no tiene sentido que nos enojemos. Cuando trascendemos la creencia en los extremos del dualismo, hemos trascendido las causas de la

violencia.

Los cuatro sellos: un conjunto unitario… un pack

En el Budismo, toda acción que establezca o refuerce los cuatro sellos o visiones, esun recto camino. Incluso las prácticas aparentemente ritualistas, tales como encender incienso o practicas meditacionales esotéricas y mantras, están diseñadas para ayudarnos a enfocar nuestra atención en uno o en todos los sellos.

 

Cualquier cosa que contradiga los cuatro sellos, incluyendo las acciones que puedan parecer amorosas y compasivas, no forman parte del camino. Incluso la meditación en la vacuidad puede volverse pura negación, nada más que un camino nihilista, si no ésta no está en concordancia con los cuatro sellos.

Decimos que estos sellos son “verdades” porque simplemente son hechos. No son creaciones ni elaboraciones; no son una revelación mística del Buda. No son cosaque se hicieron válidas sólo después de que el Buda las enseñara. Vivir en base a estos principios no es un ritual ni una técnica. No pueden ser calificadas de morales éticas, y nadie puede apropiárselas como patrimonio exclusivo. No existe tal cosa como un “infiel” o un “blasfemo” en el Budismo porque no hay nadie ante quien rendir fe, insultar o dudar. Con todo, aquellos que no son conscientes de o no reconocen estos cuatro hechos/sellos, son considerados ignorantes por los Budistas.

Tal ignorancia no es causa de juicio moral. Si alguien no cree que los seres humanos llegaron a la luna, o piensa que la Tierra es plana, un científico no diría que es un blasfemo, sino simplemente ignorante. De la misma forma, si no reconoce estos cuatro sellos, no es un infiel. De hecho, si alguien lograra probar que la lógica de estos cuatro sellos es defectuosa, que el apego al yo en realidad no es sufrimiento, o que algunos elementos desafían la impermanencia, entonces los Budistas deberían de buena gana seguir ese camino. Y esto es así porque lo que buscamos es la iluminación, y la iluminación significa la realización de lo verdadero. Sin embargo, en todos estos siglos no ha surgido ninguna prueba que invalide estos cuatro sellos.

 

Si ignoras estos cuatro sellos, pero insistes en considerarte Budista nada más que por un enamoramiento con las tradiciones, entonces eso sería una devoción superficial. Los maestros Budistas piensan que cualquiera sea la etiqueta que elijas para definirte a ti mismo, a menos que tengas fe en estos sellos, continuarás viviendo en un mundo ilusorio, creyéndolo sólido y real. Aunque tal creencia puede proveer temporalmente la dicha de la ignorancia, últimamente siempre conduce a alguna forma de inquietud o angustia. Gastarás todo tu tiempo solucionando problemas y tratando de deshacerte de la inquietud. Tu constante necesidad de solucionar problemas se convertirá en una especie de adicción. ¿Cuántos
problemas has solucionado sólo para ver cómo empiezan a surgir otros? Si eres feliz con este ciclo, entonces no tienes motivo para quejarte. Pero cuando te das cuenta que nunca llegarás a un final en este solucionar problemas, ese es el comienzo de la búsqueda de la verdad interior. Si bien el Budismo no es la respuesta a todos los problemas temporales e injusticias sociales del mundo, si ocurre que estás en búsqueda y sucede que tienes química con Siddhartha, entonces puede que encuentres que estos sellos tengan sentido. Si ese es el caso, deberías considerar en seguirlo seriamente.

 

La riqueza dentro de la renuncia Como seguidor de Siddhartha, no tienes necesariamente que imitar todas y cada una de sus acciones – no necesitas irte a escondidas mientras tu esposa está durmiendo -. Muchas personas piensan que Budismo es sinónimo de renuncia, de abandonar y dejar atrás el hogar, la familia y el trabajo, adoptando el camino de un asceta. Esta imagen de austeridad en parte se debe al hecho que un gran número de Budistas veneran a los mendicantes de los textos y enseñanzas Budistas, tal como los Cristianos admiran a San Francisco de Asís. No podemos evitar impresionarnos ante la imagen del Buda caminando a pie en Magadha con su cuenco de mendicante, o ante la imagen de Milarepa en su cueva, subsistiendo a base de sopa de ortigas. La serenidad de un sencillo monje Burmés aceptando limosnas cautiva nuestra imaginación.

 

Pero también existe toda una completa y diferente variedad de seguidores delBuda: el Rey Ashoka, por ejemplo, quien bajó de su carruaje real, adornado con perlas y oro, y proclamó su deseo de difundir el buddhadharma a través del mundo. Se arrodilló en el suelo, tomó un puñado de arena, y prometió que construiría tantas estupas como granos de arena hubiesen en su mano. Y de hecho mantuvo su promesa. De modo que uno puede ser un rey, un comerciante, una prostituta, un drogadicto, o el jefe ejecutivo de una oficina y aún así aceptar y reconocer los cuatro sellos. En esencia, no es el acto de dejar atrás el mundomaterial lo que los Budistas abrigan, sino la habilidad de ver nuestro aferramiento habitual a este mundo y a nosotros mismos, y renunciar a ese aferramiento.

 

A medida que comenzamos a entender los cuatro sellos, no nos deshacemos necesariamente de las cosas; sino que empezamos a cambiar nuestra actitud hacia ellas, y por tanto, también cambia su valor. El sólo hecho de que poseas menos cosas que otras personas, no quiere decir que seas más puro moralmente o más virtuoso. De hecho, la humildad misma puede ser una forma de hipocresía.

Cuando comprendemos la falta de esencia y la impermanencia del mundo material, la renuncia deja de ser una forma de auto-flagelación. No significa que seamos duros con nosotros mismos. La palabra “sacrificio” cobra un sentido diferente. Teniendo este entendimiento, todas las cosas se vuelven tan significativas como la saliva que escupimos al suelo. No nos somos sentimentales con la saliva. La pérdida de esa clase de sentimentalismo es un camino de dicha/gozo, sugatha. Cuando la renuncia es entendida como gozo, las historias de muchas otras princesas Indias, príncipes y líderes militares que alguna vez renunciaron a sus vidas de palacio se vuelven simplemente extravagancias.

 

Este amor por lo verdadero y esta veneración por los buscadores de lo verdadero es una antigua tradición en países como la India. Incluso en la actualidad, en vez de menospreciar a los renunciantes, la sociedad India los venera con el mismo respeto con el que nosotros veneramos a los profesores de Harvard y Yale. Aun cuando la tradición se está perdiendo en esta época de dominio de la cultura corporativa, todavía puede encontrarse sadhus desnudos, cubiertos de cenizas, que han abandonado la práctica de las leyes del éxito para volverse mendicantes vagabundos. Me llega a poner la piel de gallina el ver como la sociedad India respeta a estas personas, en vez de ahuyentarlos como si fuesen mendigos desgraciados o pestes (…) En vez de venerar lo verdadero y venerar los sadhus, esta es una época que venera los billboards y la liposucción.

Adoptando la sabiduría, abandonando las morales distorsionadas

Al leer todo lo anterior, puede que estés pensando: “Yo soy generoso y no tengo mucho apego a mis cosas”. Y puede que sea cierto que no seas avaro, pero en medio de tus generosas actividades, si alguien llega y se va con tu lápiz preferido, es muy probable que te molestes tanto que te den ganas de arrancarle una oreja. O puede que te sientas totalmente descorazonado si alguien te dice: “¿Eso es todo lo que puedes dar?”. Cuando damos, solemos quedar atrapados en la noción de “generosidad”. Nos aferramos al resultado – si no es un buen renacimiento, al menos el reconocimiento en esta vida, o tal vez sólo una placa en el muro. También he conocido muchas personas que creen que son generosas sólo porque han dado
dinero a cierto museo, o incluso a sus propios hijos, de quienes esperan una lealtad de toda la vida.

Si no es acompañada por los cuatro sellos o visiones, la moralidad puede – igualmente – distorsionarse. La moralidad alimenta el ego llevándonos a volvernos puritanos y a juzgar a otros cuya moralidad es diferente a la nuestra. Fijados y aferrados a nuestra versión de la moralidad, menospreciamos y miramos en menos a los demás y tratamos de imponerles nuestra ética, aunque eso signifique quitarles su libertad. Shantideva, el gran erudito y santo Indio, quien fue príncipe pero abandonó su reino, enseñó que es imposible para nosotros, evitar no encontrarnos con alguna cosa no virtuosa, pero si aplicamos aunque sea uno solo de los cuatro sellos, estaremos protegidos de toda no virtud.

Si piensas que todo Occidente es en cierta manera satánico o inmoral, será imposible de conquistar y rehabilitar, pero si dentro de ti tienes tolerancia, eso equivale a una conquista. No puedes cubrir la tierra entera para que sea más suave al caminar con tus pies desnudos, pero al usar zapatos te proteges a ti mismo de toda superficie áspera, dura o molesta.

 

Si podemos entender los cuatro sellos no sólo intelectualmente, sino además en nuestra experiencia, comenzaremos a liberarnos de la fijación a las cosas que son ilusorias. Esta libertad es lo que llamamos sabiduría. Los Budistas veneramos la sabiduría por sobretodo lo demás. La sabiduría abarca y permea la moralidad, el amor, el sentido común, la tolerancia y el vegetarianismo. La sabiduría no es un espíritu divino que buscamos en lugar fuera de nosotros. Primero la invocamos a través del escuchar las enseñanzas sobre los cuatro sellos – no aceptándolos lisa y llanamente, sino analizándolos y contemplándolos. Si estás convencido de que este camino aclarará parte de tu confusión y que te proveerá algún alivio, entonces puedes empezar a poner en práctica la sabiduría.

 

En uno de los métodos de enseñanza Budista más antiguos, el maestro les da a sus discípulos un hueso y la instrucción de contemplar su origen. A través de esta contemplación, eventualmente el discípulo ve el hueso como el resultado final del nacimiento, el nacimiento como el resultado final de la formación kármica, la formación kármica como el resultado final del deseo, etc. Convencidos a fondo por la lógica de la causa, condición y efecto, empiezan a aplicar atención plena a cada situación y cada momento. Esto es lo que conocemos como meditación. Las personas que nos traen esta clase de información y entendimiento son venerados como maestros, porque aun cuando ellos tienen una profunda realización y podrían vivir felizmente en el bosque, están dispuestos a quedarse entre nosotros y explicar la visión a aquellos que todavía están en la oscuridad. Debido a que esta información nos ayuda a liberarnos de todo tipo de contratiempos, tenemos una apreciación instantánea por quien nos da la explicación. Por este motivo, como Budistas rendimos homenaje al maestro.

Una vez que has aceptado la visión de manera intelectual, puedes aplicar cualquier método que profundice tu entendimiento y realización. En otras palabras, puedes utilizar cualquier técnica o práctica que te ayude a transformar tu hábito de pensar que las cosas son sólidas, en el hábito de reconocerlas como compuestas, nterdependientes, e impermanentes. Esto es la verdadera meditación y práctica Budista, no sólo sentarse como si fueses un pisapapeles.

Aunque sabemos intelectualmente que vamos a morir, este conocimiento puede verse eclipsado por algo tan pequeño como un cumplido casual. Alguien hace un comentario sobre lo lindo que se ven los nudillos de nuestras manos, y al instante siguiente ya estamos tratando de encontrar formas de conservar estos nudillos. De pronto, repentinamente, sentimos que tenemos algo que podemos perder. En la actualidad, estamos constantemente bombardeados con muchas cosas nuevas por perder y por ganar. Más que nunca necesitamos contar con métodos que nos recuerden y nos ayuden a acostumbrarnos a la visión, tal vez colgar un hueso humano en el espejo retrovisor, si no afeitarnos la cabeza y retirarnos en una cueva.

Combinadas con estos métodos, la ética y la moral se vuelven muy útiles. La ética y la moral puede que sean secundarias en el Budismo, pero son importantes en cuanto nos acerquen a lo verdadero. Pero aunque alguna acción pueda parecer virtuosa y positiva, si nos aleja de los cuatro sellos, el mismo Siddhartha advirtió que la abandonemos.

El té y la taza: la sabiduría dentro de la cultura

Los cuatro sellos son como el té, mientras que todos los medios para actualizar o realizar estos sellos / verdades – prácticas, rituales, tradiciones, y características culturales – son como la taza. Los medios hábiles y los métodos son observables y tangibles, pero la verdad o lo verdadero, no lo es. El desafío es no dejarse llevar por la taza. Las personas suelen estar más inclinadas a sentarse derechamente en un lugar tranquilo, en el cojín de meditación, que a contemplar qué vendrá primero, el día de mañana o la próxima vida. Las prácticas externas son perceptibles, de manera que la mente es rápida en etiquetarlas como “Budismo”, mientras que la noción de que “todas las cosas compuestas son impermanentes” no es tangible y es difícil de etiquetar. Es irónico el hecho que la evidencia de la impermanencia está a nuestro alrededor en todas partes, sin embargo, no se nos hace evidente.

 

La esencia del Budismo trasciende la cultura, pero es practicado por muchas diferentes culturas, las cuales utilizan sus tradiciones como la taza que contiene y sostiene las enseñanzas. Si los elementos de estas identidades o formas culturales, ayudan a otros seres sin causar daño, y si no contradicen los cuatro sellos, entonces Siddhartha alentaría tales prácticas.

A través de los siglos, se han producido muchísimas clases y estilos de tazas, y por muy buenas que sean las intenciones detrás de ellas, y por muy bien que ellas puedan funcionar, se vuelven un estorbo si nos olvidamos del té que hay dentro.
Aun cuando su propósito es contener la verdad, tendemos a enfocarnos más en los medios que en el resultado.

Así, las personas van de un lado a otro con tazas vacías, u olvidan beber su té. Nosotros, los seres humanos, podemos quedar hechizados o al menos distraídos, por la ceremonia y lo pintoresco de las prácticas culturales Budistas. El incienso y las velas son cosas exóticas y atractivas; la impermanencia y la ausencia de yo [ausencia de existencia inherente] no los son. El mismo Siddhartha dijo que la mejor forma de veneración es simplemente recordar el principio de la impermanencia, el sufrimiento de las emociones, que los fenómenos carecen de existencia inherente, y que nirvana está más allá de los conceptos.

 

Ahora que el Budismo está floreciendo en Occidente, he escuchado de personas que están alterando las enseñanzas Budistas para hacerlas encajar en el pensamiento moderno. Si hay algo que pueda adaptarse, eso serían los rituales y los símbolos, no la verdad misma. El mismo Buda dijo que su disciplina y sus métodos deben ser adaptados apropiadamente según la época y el lugar. Pero los cuatro sellos no necesitan ser adaptados o modificados, y es imposible hacerlo de ninguna manera. Puedes cambiar la taza, pero el té permanece puro. Después de haber sobrevivido 2.500 años y haber viajado más de 10 mil kilómetros desde el árbol Bodhi en la India hasta Times Square en la ciudad de New York, la noción
de que “todas las cosas compuestas son impermanentes” sigue siendo aplicable. La impermanencia sigue siendo impermanencia en Times Square. No puedes distorsionar ni acomodar estos cuatro sellos; no existen excepciones sociales o culturales.

Practicando la armonía

Dejando a un lado las verdades profundas, hoy en día incluso las verdades más prácticas y evidentes son ignoradas. Somos como monos que habitamos en el bosque y defecamos en cada rama de la que nos colgamos. Todos los días escuchamos a las personas hablando acerca del estado de la economía, sin reconocer la conexión entre la recesión y la avaricia. Debido a la avaricia, los celos y el orgullo, la economía jamás se volverá lo suficientemente fuerte para asegurar que toda persona tenga acceso a la satisfacción de las necesidades básicas de la vida. El lugar que habitamos, la Tierra, cada vez se contamina más. He conocido gente que condena a los antiguos gobernantes y emperadores, y a las antiguas religiones como la fuente de todos los conflictos. Pero el mundo moderno y secular no la hecho nada mejor; y es que ha hecho algo, eso ha sido empeorar las cosas.

¿Qué es lo que el mundo moderno ha hecho mejor?

Uno de los principales efectos que han producido la ciencia y la tecnología es la capacidad de destruir el mundo más rápidamente. Muchos científicos creen que todos los sistemas vivientes y todos los sistemas que soportan y alimentan la vida en la Tierra se están deteriorando.

 

Es hora que las personas, nosotros mismos, le dediquemos algunos momentos a la reflexión sobre temas espirituales, aun cuando no tengamos tiempo para sentarnos en un cojín, aun cuando nos avergoncemos de dar a conocer nuestras inclinaciones religiosas a nuestros amigos seculares. Contemplar en la naturaleza impermanente de todo lo que experimentamos y en las dolorosas consecuencias del apego al yo, nos brinda paz y armonía – si no a todo el mundo, al menos a nuestra propia esfera -.

Nota: Texto de Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche “What Makes You a Buddhist?” Shambhala Sun, Enero de 2007

Traducido por Yeshe Jungne, para beneficio de todos los seres sintientes

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l Estudia primero los preliminares

La vida preciosa, la muerte, karma y sufrimientos.

II Adiéstrate en las dos bodichitas

La bodichita última.

  1. Considera todos los fenomenos como un sueño.
  2. Analiza la naturaleza sin origen de la mente.
  3. El antídoto se desvanecera por sí mismo.
  4. La naturaleza del camino descansa en el alaya.
  5. En la postmeditación, considera los fenómenos
    como una ilusión.

La bodichita convencional.

  1. Entrénate en dar y tomar alternativamente.
  2. Hazlos cabalgar sobre tu respiración.
  3. Tres objetos, tres venenos y tres raíces de virtud.
  4. En todas tus acciones, entrénate con máximas.
  5. 0 Empieza contigo mismo el entrenamiento
    de tomar el sufrimiento.

III Tranformación de las circunstancias adversas

  1. Cuando todo el mundo está lleno de negatividades, trasforma todos los obstáculos en el camino de la liberación.
  2. Échale a una sola cosa la culpa de todo.
  3. Reflexiona sobre la bondad de todos los seres.
  4. La vacuidad es la protección insuperable; las apariencias ilusoras son así percibidas como los cuatro kayas.
  5. El mejor de los métodos es tener cuatro prácticas.
  6. Utiliza inmediatemente como el camino a la iluminación las circunstancias imprevistas.

IV Integrar nuestras prácticas diarias

  1. Resumiendo brevemente las instrucciones esenciales:
    pon en práctica las cinco fuerzas.
  2. Sobre como morir, el Mahayana enseña esas cinco fuerzas. La manera de aplicarlas es muy importante.

V La media del éxito

  1. Todo el Darma tiene un sólo objetivo.
  2. Confía en el mejor de los dos testigos.
  3. Permanece siempre alegre.
  4. Si puedes practicar incluso distraído,
    ya has aquirido experiencia.

VI Los compromisos

  1. Entrénate siempre en los tres puntos comunes.
  2. Cambia tu actitud y mantenla firmemente.
  3. No comentes las debilidades de los demás.
  4. No opines sobre las acciones de otras personas.
  5. Trabaja primero en la mayor de tus emociones negativas.
  6. Renuncia a esperar resultados.
  7. Renuncia a la comida envenenada.
  8. No estés aprisionado por el sentido del deber.
  9. No respondas al abuso con abuso.
  10. No esperes la ocasión.
  11. No ataques los puntos débiles.
  12. No pongas la carga de un dzo en el lomo de un buey.
  13. No elogies con segundas intenciones.
  14. No hagas mal uso del remedio.
  15. No rebajes un dios al nivel de un demonio.
  16. No te aproveches del sufrimiento.

VII Los consejos

  1. Hazlo todo con una intención.
  2. Aplica un remedio en cualquier adversidad.
  3. Hay dos cosas que hacer, al principio y al final.
  4. Sobrelleva cualquiera de las dos cosas que ocurran.
  5. Aunque te cueste la vida, defiende los dos.
  6. Entrénate en tres duras disciplinas.
  7. Recurre a tres factores esenciales.
  8. Medita en tres cosas que no deben deteriorarse.
  9. Mantén inseparable tres cosas.
  10. Entrénate imparcialmente en cualquier campo;
    tu entrenamiento debe ser profundo y abarcarlo todo.
  11. Medita siempre en lo que es inevitable.
  12. No dependas de factores externos.
  13. Esta vez, haz lo importante.
  14. No cometas errores.
  15. Sé consistente en tu práctica.
  16. Pon entusiasmo en tu entrenamiento.
  17. Libérate con el examen y la investigación.
  18. Evita el envanecimiento.
  19. No tengas mal caracter.
  20. No seas temperamental.
  21. No esperes ser recompensado.

Esta esencia destilada de instrucción, que transmuta el incremenmto de las cinco degeneraciones en el camino de la illuminación, fue transmitida por Serlingpa. Habiendo madurado el karma del entrenamiento pasado, y sintiéndome poderosamente inspirado, he hecho caso omiso del sufrimiento y la censura, y he buscado las instrucciones para dominar mi aferramiento al ego; aunque muera ya no tendré remordimiento.

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Comentario al texto de Adiestramiento Mental
de Jorte Namka Pelsen
Geshe Tamding Gyatso

Las enseñanzas del Adiestramiento de la Mente –Lo Yong– se fundamentan en el entrenamiento interno para obtener la preciosa mente de la Iluminación o bodichita. Están ideadas específicamente para eliminar de nuestro continuo mental el autoaferramiento, el egoísmo y las mentes destructivas que surgen de estas dos actitudes. Las mentes destructivas son la causa principal de que estemos atrapados aún en los sufrimientos del samsara o existencia cíclica. El antídoto al sufrimiento mental que experimentamos se halla en la mente misma, específicamente en la práctica del Adiestramiento de la Mente. Con ella es posible transformar las circunstancias adversas con las que nos encontramos en la vida en un auténtico sendero espiritual y en la felicidad. El objetivo primordial del Adiestramiento de la Mente es el hacer surgir en nuestro continuo mental una actitud propicia para que se desarrolle la preciosa mente de la bodichita.

Las enseñanzas del Adiestramiento de la Mente tienen su origen en el maestro Atisha (982-1054), quien a su vez las recibió de sus maestros Dharmarakshita, Jampi Naljor y Serlingpa. Atisha jugó un gran papel en la segunda fase de la transmisión del Budismo en Tibet en el S.XI d. C. El principal maestro de la primera fase fue Padmasambhava en el S. VIII. El texto breve de Atisha Una lámpara en el camino a la Iluminación inauguró una nueva forma de enseñar en Tíbet, el Lam Rim o Camino Gradual. Los textos de Lam Rim organizan de modo sistemático los temas centrales del budismo. Atisha introdujo también la práctica de Tara Verde en Tíbet.

Atisha fue el fundador de lo que llegó a ser la tradición Kadampa, Drontompa, su discípulo, su formulador principal y los tres hermanos Kadampas sus principales continuadores. En este contexto, las enseñanzas del Adiestramiento de la Mente fueron transmitidas en un linaje ininterrumpido de maestro a discípulo. Resultado de ello fue la composición de varios textos, entre los que hay que destacar El Adiestramiento de la Mente en Ocho Versos de Geshe Langri Thangpa, o el Adiestramiento de la Mente en Siete Puntos de Geshe Chekawa, texto en el que se basó el autor del texto presente, Rayos de Sol. La característica más especial del texto de Jorte Namka Pelsen es que sigue la misma manera de explicar que solía seguir Lama Tsong Khapa y a la vez combina las enseñanzas expuestas en la Guía a la Forma de Vida del Bodisatva de Shantideva (S.VIII). Origen de todos los textos del Adiestramiento Mental.

Las instrucciones del Adiestramiento de la mente

  1. Cualidades del texto del Adiestramiento de la Mente a través de su historia.
  2. Presentación de las instrucciones que deberán ser respetadas y llevadas a la práctica.
  3. Prácticas preliminares.
    El perfecto renacimiento humano.
    Reflexionar en la muerte y en la impermanencia.
    Observar la ley de causa y efecto.
    Reflexionar en las desventajas de la existencia cíclica.
  4. Adiestrarse en la bodichita convencional.
  5. Las ramas del Adiestramiento de la Mente.
  6. Llevar las circunstancias adversas al sendero de la Bodichita.
  7. Unificar toda la práctica en el espacio de tiempo de una vida.
  8. La medida del éxito del adiestramiento en la bodichita.
  9. Los compromisos de la bodichita.
  10. Los consejos de la bodichita.
  11. Adiestrarse en la bodichita última.

Categories: Enseñanzas

I. Prácticas preliminares

Primero aprende los preliminares.

II. Adiestrarse en la bodichita convencional

Reúne toda la culpa en una.
Medita en la gran amabilidad de todos los seres.
Adiéstrate alternativamente en dar y tomar.
Empieza la secuencia tomando de tu propio lado.
Monta los dos sobre la respiración.
Los tres objetos, los tres venenos y las tres raíces de virtud, son la instrucción breve durante el logro posterior.
Para recordar adiéstrate en cada actividad con palabras.

 

 

III. Transformación de las circunstancias adversas

Cuando el recipiente y su contenido están repletos de maldad, transforma las condiciones adversas en el sendero que conduce hacia la Iluminación.
Aplica la meditación ante cualquier circunstancia con la que te encuentres.
Aplicar los cuatro preparativos es el método supremo.

IV. Integrar nuestras prácticas diarias

Esta breve y esencial instrucción debe realizarse desplegando las Cinco Fuerzas. Las Cinco Fuerzas son la práctica más importante de las instrucciones sobre la Transferencia Mahayana.

V. La medida del éxito

Toda la práctica del darma se condensa en un solo objetivo.
Mantén el principal de los dos testigos.
Confía siempre en una mente feliz.
La más clara indicación de haberse adiestrado con éxito es el poder invertir.
El signo de haberse adiestrado es haber alcanzado las cinco grandezas.
Uno está adiestrado si puede practicar incluso cuando está distraído.

V. Los Compromisos

Adiéstrate en todo momento en los tres significados.

  1. No contradecir los compromisos del adiestramiento de la mente
  2. La práctica del adiestramiento de la mente no debería desviarse.
  3. No practiques con parcialidad.
  4. Adiéstrate siempre en las cinco cualidades distinguidas.
  5. No te dejes llevar por las condiciones.
  6. Permanece natural mientras cambias tu actitud.
  7. No hables de miembros degenerados.
  8. No pienses en las faltas de los demás.
  9. Abandona cualquier esperanza por la obtención de resultados.
  10. Abandona la comida venenosa.
  11. No sigas el camino fácil.
  12. No emplees palabras duras.
  13. No estés al acecho.
  14. No ataques los puntos sensibles.
  15. No pongas la carga de un dzo sobre el lomo de un toro.
  16. No participes en la carrera.
  17. No conviertas a un dios en un demonio.
  18. No causes sufrimiento a otros por buscar tu propia felicidad.

Los consejos

  1. Haz todos los yogas en uno.
  2. Hay dos actividades básicas: la del principio y la del final.
  3. Soporta el sufrimiento como soportas la felicidad.
  4. Protege los dos preceptos aún a costa de tu vida.
  5. Adiéstrate en las tres dificultades.
  6. Todo debe ser transformado en el sendero Mahayana.
  7. Adiéstrate en acoger a todos los seres desde lo más profundo de tu corazón.
  8. Reúne las tres causas principales.
  9. En primer lugar purifica el engaño más burdo.
  10. Mantén el punto principal.
  11. Familiarízate con las tres no degeneraciones.
  12. Posee los tres inseparables.
  13. Aplica los antídotos cuando no puedas practicar el Adiestramiento de la Mente.
  14. La práctica principal es la bodichita.
  15. No pienses erróneamente.
  16. No seas inconstante.
  17. Practica con esfuerzo.
  18. Libérate por el empleo de los dos antídotos: el análisis y la investigación.
  19. No seas jactancioso.
  20. No deberías ser propenso al enfado ni a la crítica.
  21. Practica constantemente.
  22. No esperes gratitud.

La Bodichita última

Revela el secreto al que ha obtenido firmeza.
Piensa que todos los fenómenos son como sueños.
Analiza la naturaleza no creada de la cognición.
Incluso el oponente está libre de existir por su propio lado.
Emplaza el sendero sobre la base de todo.
Entre sesiones considera todos los fenómenos como ilusorios.
“Debido a mis fervorosos deseos, después de haber soportado multitud de obstáculos y haber sufrido mala reputación, recibí estas instrucciones para controlar el autoaferramiento de la mente. Ahora si muero, no albergo en mi corazón ningún remordimiento.”

Este texto ha sido elaborado a partir del libro:
Rayos de Sol de Geshe Tamding Gyatso.
Ediciones Amara. Ciutadella, Menorca.

khensur

Categories: Enseñanzas

por M.V. Khensur Tamding Rinpoche

Es muy importante recordar y darse cuenta de vez en cuando de que disponemos de inteligencia y de capacidad para desarrollar este potencial.”

En general, los seres trabajan para el mantenimiento del cuerpo; luego, es conveniente pensar en la actitud de desear poner fin a este cuerpo de forma tan lastimosa como un suicidio, perdiendo con ello todo el potencial humano para superar los problemas mentales con disciplina y adiestramiento.

La mente que busca el suicidio, es recomendable que piense en el precioso renacimiento humano y en sus causas virtuosas pasadas, en la dificultad de obtener nuevamente dichas circunstancias. Pensar en la oportunidad de practicar con nuestro cuerpo-mente para el beneficio de los demás, así como en nuestra propia liberación; de la posibilidad de poder renacer en un reino superior, o de trabajar para obtener realizaciones espirituales elevadas, hasta llegar a la iluminación.

La melancolía por el dolor de situaciones del pasado, es muy común. Los recuerdos desagradables alteran nuestra paz presente. En lugar de recordar o luchar contra alguien, es mejor enfrentarse con los engaños de la mente, contrarrestándolos con su antídoto; si no podemos hacerlo, es mejor olvidarlo mediante la concentración en otras actividades o bien meditando en la respiración.

La inapetencia, el disgusto, etc., tienen su antídoto en la práctica del Tong-Len, observando los problemas de los demás y tomando mentalmente su insatisfacción o dolor, generando el deseo de que se liberen. O, de forma menos exigente, recuperar aficiones pasadas como oir música, leer, etc. Igualmente es beneficiosa la contemplación de la imagen de un Buda sonriente (Kashang). La sensación de estrés, tiene su antídoto en meditar de modo concentrado en la respiración, imaginando que se exhalan todos los sufrimiento y aspectos desfavorables en la forma de humo negro: problemas, opresiones, negatividades, etc, salen hacia afuera. Inspirando, entran todo tipo de bendiciones; como aquello que nos pueda hacer felices en forma de luz blanca.

En cuanto a la depresión lo primero es indicar que es un estado de baja energía mental, que ha de superar el sujeto que lo experimenta, nadie externo lo podrá conseguir. En dichas circunstancias, es bueno pensar en el precioso renacimiento humano, que dispone de un cuerpo, inteligencia y otras aptitudes válidas para discernir entre lo que hay que practicar y lo que hay que abandonar. Dirigir la mente hacia la valoración de lo bueno que tenemos (familia, medios, oportunidades) y no en lo que no tenemos. Pensar que hubiéramos podido renacer como un ser de los reinos inferiores, que ha de soportar sufrimientos inmensamente peores, y que somos afortunados con nuestras circunstancias favorables, mucho más valiosas que otras situaciones de las que estamos libres, como guerras, malnutrición, minusvalías físicas y mentales, etc; luego, pensando así no hay por qué, sentirse deprimido, desgraciado, etc.

Es el caso de estar triste por la muerte de un ser querido, lo cual no tiene solución, o por la rotura de algún objeto que no puede recuperarse, etc.

Shantideva ya dijo que si un problema tiene solución no merece la pena preocuparse, ni tampoco si no la tiene. Si algo se puede arreglar, más vale procurar no repetir el error en vez de preocuparnos; y si no podemos hacer nada para arreglar o cambiar la situación, tampoco hay motivo para preocuparse.

La ansiedad o preocupación, surge a raíz de comprobar algunos errores en nuestros planes, deseos o acciones.
Por lo que respecta a la actitud de no aceptar lo que nos sucede (ansiedad o preocupación debido a los errores de nuestra actividad o por algún proyecto que no nos ha salido bien, se trata de otro grupo de aflicciones mentales. También lo son la baja energía de la mente deprimida, o el disgusto por algún motivo, o la sensación tensa de opresión y estress, pudiendo llegar a producir dolores corporales o bloqueos físicos, etc; o bien padecer el recuerdo de sufrimientos pasados, o la situación extrema que empuja a alguien hasta el suicidio, ante la incapacidad de encontrar solución a sus conflictos mentales.

La comprensión de que este dolor se debe a acciones negativas de nuestro pasado, de las que nos hemos de responsabilizar, ya posee un poder oponente valioso para afrontar mejor la adversidad.
En alguien que tenga poca madurez mental, un sufrimiento físico podrá significar un sufrimiento mental añadido, y su miedo o ansiedad hacia el dolor físico le impulsará un nivel superior de sufrimiento amplificado. Luego, nuestra familiaridad con las enseñanzas y prácticas budistas nos proporcionarán la habilidad para hacer frente del mejor modo posible cualquier sufrimiento que tengamos que experimentar. Las personas que llegan al extremo de la locura o el suicidio, o a la depresión, constituyen una prueba de falta de adiestramiento mental. Lo que nos da el budismo son las claves para entender y entrenar nuestra mente, con el objetivo de ser felices en cualquier circunstancia.

Los animales no tienen éste tipo de conflictos, ya que no planifican, ni programan, ni poseen expectativas; son raros los casos en que un animal se vuelva loco o se suicide. Quizás en el caso del deseo sexual, algún animal presente conductas poco corrientes, aunque son excepcionales.
Puesto que generamos ideas y planes con mucha intensidad, esta gran actividad interna plantea problemas mentales mucho más complejos que en el caso de los animales. A veces, personas que ponen en marcha un plan y no les sale bien, como consecuencia de ello, se encuentran mal, se deprimen o hasta incluso se suicidan.

El animal actúa en respuesta a estímulos básicos como protegerse, encontrar alimento, emparejarse, etc; sin embargo, los humanos, además de esto, pensamos, calculamos, planteamos estrategias, protegemos posesiones, nos procuramos amigos o enemigos, etc.
Si observamos a los animales, vemos que también están expuestos al sufrimiento o felicidad, igual que los humanos, aunque no tienen tantos problemas mentales. Nosotros tenemos el potencial de la inteligencia, pero ésta, a menudo potencia o puede actuar como propulsora del sufrimiento.

Luego, nuestra felicidad o dolor actuales se encuentran ligados o condicionados por las acciones virtuosas o negativas de nuestro pasado. De este modo, los potenciales kármicos o evolutivos no maduran o afloran si no se dan las condiciones adecuadas.
Es con el soporte o en base a esta mente burda que experimentamos las diversas sensaciones, la raíz de las cuales se encuentra en las semillas kármicas de nuestro continuo mental. Cuando hablamos de sentirnos bien o mal convencionalmente, lo hacemos en un nivel burdo.

Incluidos en la mente sutil, se encuentran diversos niveles. Existe un nivel burdo que se manifiesta en emociones aflictivas como el odio, el apego, el orgullo, la envidia, etc., sumando un extenso número de factores mentales. Además, también forman parte de la mente sutil las llamadas 80 concepciones indicativas, y aún se encuentra un nivel mental más sutil que es la Luz Clara. Ésta se manifiesta en el momento de morir hasta que se entra en el estado intermedio o bardo; la naturaleza de esta mente tan sutil es neutra, no es ni de felicidad ni de sufrimiento.

La conciencia mental de estas sensaciones corresponde al nivel sutil: la mente más burda deja de funcionar cuando nos dormimos, y vuelve a funcionar al despertar, no hay conciencia de las 5 percepciones sensoriales al dormir, sólo opera la conciencia mental que es capaz de captar las sensaciones agradables, desagradables o neutras debidas a los sueños que podamos tener.
También podemos discernir entre un nivel burdo, otro sutil y otro muy sutil de la mente. Las percepciones sensoriales conectadas a los órganos respectivos, corresponden al nivel más burdo de la mente.

Su función es percibir y distinguir los fenómenos: formas, sonidos, gustos, sensaciones táctiles, etc., para esto la mente está capacitada. Así mismo, la mente se encuentra más allá del cuerpo, nos gobierna, piensa y decide previamente lo que el cuerpo hace, obedecemos las órdenes de la mente; la palabra y el cuerpo son algo así como los sirvientes de la mente.

Algunos dicen que la mente forma parte del cuerpo, que es el cerebro o que es el corazón. Cualquiera de estas creencias es errónea. Los órganos físicos del cuerpo pueden ser vistos, analizados, fotografiados, estudiados empíricamente; pero en el caso de la mente o su continuidad, hay que decir que su origen se encuentra en el sin principio.

Todos sabemos discriminar entre una sensación más o menos placentera, pero ello no significa que se conozcan los mecanismos mentales; la prueba es que los animales también poseen la capacidad de discernir entre satisfacción e insatisfacción.
La regla básica dada por el Buda consiste en evitar negatividad, practicar virtud y controlar la propia mente.
Si no se domina la propia mente, se estará más expuesto a desequilibrios y sufrimiento mental que en una situación de autodominio disciplinado de la mente.

El Buda dijo que nadie sino uno mismo puede ser el propio maestro, y que como todos los fenómenos dependen de la mente, nos conviene conocer el funcionamiento de nuestros mecanismo internos o mentales.
Para curarlos no bastan los métodos quirúrgicos, las medicinas, etc. Puesto que son problemas o desequilibrios internos o mentales, también con la mente y el trabajo interno se tendrán que abordar.

“Todos estamos afectados en general por estos problemas, aunque son mucho más comunes a la gente occidental que la oriental.

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